7 de Noviembre, centenario de la “Revolución de Octubre”

Se conoce como “Revolución de Octubre” a la segunda fase de la Revolución rusa de 1917, tras la Revolución de Febrero. La fecha 25 de octubre de 1917 corresponde al calendario juliano vigente en el Imperio ruso, después abolido por el nuevo Gobierno bolchevique. En el resto del mundo, bajo el calendario gregoriano, los sucesos se iniciaron el día 7 de noviembre de 1917.

La insistencia del Gobierno provisional en continuar la guerra —muy impopular— impedía la aplicación de las profundas reformas que exigía la población. La ausencia de estas hizo que el programa bolchevique, reflejado en sus consignas de «Paz, pan y tierra» y «Todo el poder para los sóviets» (consejos), ganase partidarios rápidamente en el otoño de 1917. La crisis económica, que se había agravado desde el verano, la amenaza del frente para los soldados de la capital, la desilusión con la falta de reformas gubernamentales y el respaldo al Gobierno provisional de la mayoría de los partidos favoreció a los bolcheviques, que desencadenaron una intensa campaña de propaganda en la capital, por entonces Petrogrado.​ Entre las clases más desfavorecidas de la urbe, el rechazo a los sacrificios para continuar la guerra y a seguir en Gobiernos de coalición con los kadetes después del golpe de Kornílov era general.

A pesar de la aparente debilidad del Gobierno provisional, pocos días antes de la revolución quedó claro que una insurrección armada contra el Gobierno provisional por parte exclusivamente de los bolcheviques —como defendía Vladímir Lenin— sería rechazada por las masas. Se aprobó entonces la toma del poder, pero siguiendo una estrategia defensiva, dirigida principalmente por León Trotski, que consistía en asegurarse el traspaso del poder durante el II Congreso de los Sóviets a punto de celebrarse. Sería el Sóviet de Petrogrado y no el partido el que tomase el poder y cualquier intento de resistencia del Gobierno se presentaría como un ataque contrarrevolucionario. La orden gubernamental de enviar parte de la guarnición al cercano frente desató la revolución.

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Defendiendo sus acciones como defensa ante la contrarrevolución, el nuevo Comité Militar Revolucionario de Petrogrado(CMR) —controlado en la práctica por los bolcheviques— fue tomando rápidamente el control de las unidades de la guarnición.​ Se sucedió una serie de choques incruentos entre el Gobierno y el CMR por el control de los puntos estratégicos de la capital que terminaron con la victoria del segundo y el aislamiento del primero, que apenas logró recabar ayuda militar. Se produjo entonces finalmente el asalto contra el Gobierno que Lenin había estado exigiendo desde hacía semanas, que terminó con la captura de casi todo el Gobierno provisional la noche del 25 de octubre (en el calendario juliano,  7 de noviembre en el calendario gregoriano) de 1917, con el II Congreso de los Sóviets ya en sesión.

El abandono de dicho congreso por los socialistas moderados en protesta por las acciones bolcheviques facilitó la formación de un Gobierno (el Sovnarkom) exclusivamente de este partido.​ Las posteriores negociaciones para formar un Gobierno de coalición entre los distintos partidos socialistas se malograron por la intransigencia de las partes. Los intentos de la oposición de efectuar un contragolpe mediante una insurrección en la capital y la marcha de tropas del frente sobre la ciudad fracasaron igualmente.

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Aún siendo los bolcheviques los principales actores de este proceso revolucionario, el relato oficial de la Historia ha olvidado la capacidad revolucionaria del conjunto del proletariado ruso, relegando a un segundo plano a otros protagonistas de los hechos, como los anarquistas rusos.Sin embargo nos han llegado relatos procedentes de otros puntos de vista, que complementan aquellos hechos históricos, como en el caso del libro de Volin (Vsévolod Mijáilovich Eichenbaum, más conocido como Volin,  Vorónezh, 11 de agosto de 1882 – París, 15 de septiembre de 1945) titulado “La revolución desconocida”: “En este libro, la revolución desconocida es la Revolución rusa, no la que fue muchas veces descrita por políticos o escritores patentados, sino lo que fue, por ellos mismos, descuidada o hábilmente velada y aún falsificada. Esta es la que se ignora.”(Prefacio de “La revolución desconocida” de Volin.)

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El sueño de la razón produce monstruos (XIII)

Somalia ha sufrido este mes dos atentados, el más reciente ocurrido el pasado sábado en Mogadiscio, reivindicado por los islamistas somalíes de Al Shabab, se cobró la vida de al menos 29 personas.Al mismo grupo se le atribuye  el peor atentado sufrido en el país hasta ahora, que costó la vida a 315 personas, y heridas a unas 350, y que sucedió el pasado 15 de Octubre.Sin embargo, ya que la situación de violencia que viene sufriendo el país desde hace décadas es casi un suceso cotidiano, no se les ha dado la relevancia ni han tenido la repercusión que sí tienen los sufridos en Occidente.

People gather at the scene of a massive explosion in front of Safari Hotel in the capital Mogadishu, Somalia. EFE

I-m-Terrorismo (XIII)

África ha sido el escenario de las acciones de varios grupos terroristas. El Grupo Islámico Armado (en francésGroupe Islamique Armé; en árabeالجماعة الإسلامية المسلّحة, abreviatura GIA) fue una organización terrorista argelina fundada en 1992 que agrupaba a antiguos miembros  descontentos del FIS y jóvenes urbanos sin ninguna filiación hasta entonces.Sus acciones se enmarcan en el contexto de la guerra civil argelina.

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Los atentados terroristas a las embajadas de los Estados Unidos en África tuvieron lugar en Nairobi (Kenia), y en Dar es Salaam(Tanzania), siendo el objetivo principal las embajadas del país norteamericano. Estos ataques, cuyos autores estaban vinculados al grupo terrorista Al-Qaeda, llevaron a que Osama bin Laden, líder del grupo, fuera incluido en la lista de los diez fugitivos más buscados del FBI.

 

 


Ante lo ocurrido en Cataluña.

Una antropóloga en la luna: blog de antropología.: La democracia: orígenes, antropología y democracia real.


El sueño de la razón produce monstruos (XII)

La explosión de un artefacto de fabricación casera en el metro de Londres pone de nuevo la amenaza de acciones terroristas en las noticias, aunque estas acciones, cuando son realizadas en Nigeria u Oriente Medio, no suelan ser tenidas en cuenta.

I-l-Terrorismo (XII)

El hecho de que muchos países de América Latina cayeron bajo dictaduras de extrema derecha financiadas por Estados Unidos, como sucedió con el Paraguay de Alfredo Stroessner, el Chile de Augusto Pinochet, la Argentina de Jorge Rafael Videla, etc., diferentes grupos de izquierda conformaron guerrillas insurgentes que operaban de manera clandestina y, ante el Terrorismo de Estado empleado por estos gobiernos, utilizaron métodos que podrían considerarse como terroristas.

Podríamos citar, entre otros a los Montoneros en Argentina, los Tupamaros en Uruguay o “Sendero Luminoso” en Perú.

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A fines de 1968, el general Juan Velasco Alvarado lideró un golpe de Estado contra el entonces presidente peruano Fernando Belaúnde Terry que dio inicio al Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada. Velasco encabezó el gobierno militar y fue sucedido por el general Francisco Morales Bermúdez en 1975 luego de haber derrocado a Velasco tras un golpe de Estado (el llamado Tacnazo), quien convocó a elecciones en 1980.

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En la última fase de la dictadura es que Sendero Luminoso se organizó como un grupo político maoísta en la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga en la región de Ayacucho. El grupo era liderado por Abimael Guzmán, nacido en Arequipa y profesor de filosofía de la Universidad San Cristóbal de Huamanga. Guzmán se había inspirado en la Revolución Cultural que había presenciado durante su visita a China.

En 1980, el gobierno militar peruano convocó a elecciones por primera vez luego de un periodo de once años. En este contexto, Sendero Luminoso era uno de los pocos grupos políticos de izquierda que declinaron tomar parte de este proceso electoral y, en su lugar, optaron por iniciar una guerra de guerrillas maoísta en las zonas altas que rodean Ayacucho.

Posteriormente el Estado peruano declara en estado de emergencia en el departamento de Ayacucho poniéndolo bajo mando militar e iniciando una constante tensión entre la población; la posterior aparición del MRTA desencadenaría en todo el Perú un periodo de inestabilidad política que daría como respuesta una dura represión por parte de los gobiernos peruanos de turno. Desde el ámbito internacional países como España a pesar de su inestabilidad política mostró su apoyo al gobierno, el gobierno de los Estados Unidos mandaría apoyo táctico, Cuba y China, países de sistemas comunistas darían su respaldo condenando todo acto terrorista ante civiles sin importar la ideología que sea. Después de la caída de Alberto Fujimori en el país se instaura un gobierno provisorio liderado por Valentín Paniagua crearía la Comisión de la Verdad y Reconciliación para investigar a las víctimas del terrorismo generalizado en el Perú.

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El sueño de la razón produce monstruos (XI)

Con la perspectiva que da el tiempo transcurrido desde los atentados en Cataluña ocurridos el pasado 17 de Agosto, continuamos con esta serie de entradas, que analiza fenómenos como el terrorismo, prosiguiendo con la historia del terrorismo en España a finales del siglo XX.

Resultado de imagen de terrorismo en España a finales del siglo XX.

I-k-Terrorismo (XI)

En paralelo con la declaración del estado de excepción en Vizcaya y Guipúzcoa en abril de 1975, comenzaron a producirse los primeros ataques por parte de grupos desconocidos contra bienes y personas relacionadas con ETA y sus redes de apoyo, principalmente en el País Vasco Francés, pero también en territorio español. Se suele considerar el atentado con bomba contra la Librería Mugalde de Hendaya del 7 de abril de 1975 como la primera acción armada del denominado terrorismo tardofranquista. El 12 de julio de 1975 estos grupos se presentaron públicamente con su primer nombre: ATE (Anti Terrorismo ETA) al reivindicar ante la prensa las acciones realizadas en los meses anteriores. Por aquel entonces estos grupos no cometían todavía atentados mortales, pero darían un salto cualitativo en los años siguientes.En su primera carta a los medios de comunicación ATE negaba estar vinculado a la policía o a grupos de extrema derecha y se autodenominaba compuesto por patriotas españoles que pretendían acabar con la impunidad de ETA en suelo francés. A pesar de esas afirmaciones desde la izquierda abertzale se acusó siempre a estos grupos de estar asociados con las fuerzas de seguridad.

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En ese sentido, un informe de la Oficina de Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco de 2010 decía del Batallón Vasco Español, la Triple A y los Grupos Armados Españoles, así como los posteriores GAL, que eran grupos bien organizados de extrema derecha «que actuaban con un importante nivel de tolerancia, cuando no de complicidad con importantes sectores de los aparatos policiales de la época», aunque reconoce que «la escasa y deficiente investigación policial de una parte muy importante de estas acciones violentas impide el esclarecimiento de un dato de especial relevancia, cual es el grado de complicidad, colaboración o inhibición que pudo existir por parte de determinadas instancias policiales con dichos actos criminales». El informe añade a continuación que «los antes citados sectores políticos de extrema derecha y elementos vinculados a los aparatos de unas fuerzas de seguridad del Estado aún pendientes de democratizar y con una incuestionable motivación política sembraron el terror en determinados sectores sociopolíticos vascos, normalmente vinculados a la izquierda, y sobre todo al nacionalismo vasco, mediante actuaciones violentas que provocaron importantes daños materiales y personales, llegando al asesinato». Por último, el informe advierte que de los 74 actos terroristas atribuidos a estos grupos —que causaron 66 víctimas mortales— sólo en 33 se abrieron diligencias judiciales, de los que sólo 17 acabaron con una sentencia firme.

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La transición española a la democracia fue una época de especial virulencia terrorista.En verano de 1975, el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), organización marxista-leninista que llevaba años combatiendo la dictadura de Franco, decide recurrir a la violencia, asesinando a 3 personas, miembros de la policía y la Guardia Civil. El régimen franquista contestó duramente, fusilando a dos de sus miembros el 27 de septiembre del mismo año. Estas ejecuciones causaron un gran rechazo popular en todo el mundo. Finalmente, se disolvieron en 1978.También en esta época actuaron las Fuerzas Armadas Guanches (FAG, 1976-1978), un grupo independentista canario. En 1978 empezaron las acciones de Terra Lliure, un grupo independentista catalán, que no desaparecería hasta 1995. Entre 1978 y 1984 operó también Loita Armada Revolucionaria fue un grupo armado de la izquierda independentista gallega.En 1975, con el asesinato de cuatro Guardias Civiles en Madrid, los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO), se convierten en el segundo grupo terrorista activo en España (anteriormente habían aparecido grupos menores como los Grupos de Acción Carlista).A pesar de que su escasa actividad en comparación con ETA, su última actuación se realizó en 2006.

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Durante los años 80 estaría activo el grupo asturiano Andecha Obrera.Su marco de actuación siempre estuvo ligado a conflictos obreros, como el conflicto naval, o al conflicto lingüístico como la explosión de un artefacto en la estación de FEVE de Gijón tras la sanción que la empresa ferroviaria interpuso a un trabajador por usar la lengua asturiana.El Exército Guerrilheiro do Povo Galego Ceive (EGPGC) vio la luz pública en 1986 y perseguía el objetivo de la independencia de Galicia en un estado socialista. Llevó a cabo unos noventa atentados, muchos de ellos voladuras de torres de alta tensión en los montes gallegos, el último de los cuales tuvo lugar el 13 de septiembre de 1991.Caso anecdótico es el del grupo denominado Tierra Lleunesa, que mediada la década de los años 1980 hizo detonar diversos artefactos en objetivos considerados anti-leonesistas, como oficinas de la Junta de Castilla y León o relacionados con el conflicto del embalse de Riaño.

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Desde 1983 hasta 1987 los GAL iniciaron sus acciones terroristas de “guerra sucia” contra ETA, atribuyéndoseles el asesinato de 27 personas. Estos atentados y secuestros fueron perpetrados en su mayoría por mercenarios franceses contratados por policías españoles, financiados con fondos reservados, y organizados desde el propio ministerio del Interior, a través de responsables de la lucha antiterrorista del País Vasco.Durante los años de “guerra sucia” además de los atentados y secuestros se vivió una fuerte tensión en el País Vasco y Navarra y el entorno de ETA se vio impulsado, junto con la crisis derivada de la reconversión industrial, el paro…, por lo que consideraban una evidencia, entonces siempre negada por las autoridades, de que el gobierno socialista estaba detrás de los GAL. Para estos sectores ETA pasaba a ser una víctima y sus atentados una respuesta a las acciones del Gobierno.En 1986 se fundó la Coordinadora Gesto por la Paz de Euskal Herria, que comenzó a convocar manifestaciones silenciosas en todos los pueblos al día siguiente de cada muerte causada por la violencia política relativa al País Vasco, ya fuera de ETA o del GAL. Ese mismo año, ETA asesinó en Ordicia a María Dolores González Katarain Yoyes, antigua dirigente de la organización, que había decidido dejar la lucha armada y ya se había reinsertado en la sociedad, acusándola de «desertora».  Resultado de imagen de Dolores González Catarain

 

La reacción política a la intensificación de los atentados de ETA fue el inicio de una nueva etapa en la que se firmaron diversos pactos entre partidos: el 5 de noviembre de 1987, los partidos políticos españoles PSOEAPCDSCiUPNVPDP, PLPCE y EE, firmaron una declaración conjunta, conocida como el “Pacto de Madrid“.Otro pacto de gran importancia sería el llamado Pacto de Ajuria Enea, firmado el 12 de enero de 1988 por José Antonio Ardanza como lehendakari del Gobierno vasco y por todos los partidos representados en el Parlamento Vasco a excepción de Herri Batasuna. Muy pronto surgieron las divergencias entre los firmantes de Ajuria Enea y se redactó otro documento el 7 de octubre de 1988,​ que no fue firmado ni por el PNV, ni por EA, conocido como “Pacto de Navarra“.Tras la desaparición del GAL, el gobierno francés empezó a colaborar con el español a la hora de combatir a ETA, lo que acabó efectivamente con el llamado “santuario francés”.Esto supuso que durante la década de los 90, tras importantes detenciones de sus militantes, la organización cambiara de estrategia. Tras una tregua de dos meses, adoptan postulados más radicales, siendo la principal consecuencia de este cambio de rumbo la supuesta creación de los «comandos Y», formados por jóvenes (generalmente menores de edad) dedicados a la llamada kale borroka («lucha callejera» en vasco).

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En 1995, la organización lanzó una serie de exigencias al Gobierno español como condición para el cese de la violencia. La llamada Alternativa Democrática actualizaba y venía a sustituir a la alternativa KAS como propuesta de mínimos para el reconocimiento de Euskal Herria.Sin embargo, los secuestros y asesinatos de concejales como el de Miguel Ángel Blanco, desencadenaron nuevamente manifestaciones masivas de rechazo. A esta reacción ciudadana se le denominó el «espíritu de Ermua». Aunque ETA ya había asesinado con anterioridad a militantes del Partido Popular y del Partido Socialista Obrero Español de mayor relevancia política, como Gregorio Ordóñez Fernando Múgica, el asesinato de Blanco supuso el comienzo de una larga serie de asesinatos de modestos concejales y alcaldes de pequeñas localidades vascas y navarras.Tras la sacudida social y política que provocarían estas acciones terroristas, se inició un nuevo tiempo político que movería las relaciones entre los partidos y la estrategia frente a ETA.

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Hacia finales de los años 90, el rechazo de las acciones terroristas de ETA en la sociedad vasca, hace que la organización se plantee la posibilidad de establecer conversaciones , tanto con el gobierno vasco, como con el gobierno central.

 


Centenario de la huelga general que paralizó el país

Este mes de Agosto se cumple el centenario de la huelga general revolucionaria de 1917, que consiguió  paralizar las actividades en casi todas las grandes zonas industriales (Vizcaya y Barcelona, incluso algunas menores como Yecla y Villena), urbanas (MadridValenciaZaragozaLa Coruña), y mineras (Río TintoJaénAsturias y León).

Tras el éxito de la huelga de diciembre de 1916 y la nula respuesta del Gobierno, las organizaciones obreras, (UGT y CNT), acordaron promover la huelga indefinida, lo que hicieron público en un Manifiesto conjunto del 27 de marzo de 1917. La respuesta del gobierno del liberal conde de Romanones fue suspender las garantías constitucionales y encarcelar a los firmantes del manifiesto que pudo encontrar, que permanecieron detenidos una semana. En el manifiesto firmado, entre otros, por los ugetistas Julián Besteiro y Francisco Largo Caballero, y los cenetistas Salvador Seguí y Ángel Pestaña, entre otras cosas, se decía:

“Con el fin de obligar a las clases dominantes a aquellos cambios fundamentales de sistema que garanticen al pueblo el mínimo de condiciones decorosas de vida y de desarrollo de sus actividades emancipadoras, se impone que el proletariado español emplee la huelga general, sin plazo definido de terminación, como el arma más poderosa que posee para reivindicar sus derechos.”

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Los planes de la huelga general se vieron alterados cuando el 19 de julio de 1917, coincidiendo con la Asamblea de Parlamentarios reunida en Barcelona, comenzó una huelga de los ferroviarios de Valencia, afiliados a la UGT, a causa del conflicto laboral que mantenían con la empresa Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España. En las negociaciones la empresa se negó a readmitir a los 36 obreros que habían sido despedidos, postura inflexible que el apoyo decidido del Gobierno -el 21 de julio el Capitán General de Valencia había declarado el estado de excepción. La respuesta la dio la Federación Ferroviaria de UGT, cuyo secretario Daniel Anguiano anunció que si la empresa no cedía comenzaría una huelga de todo el sector el 10 de agosto -a pesar de que Anguiano era consciente de que no debía desencadenarse ningún conflicto previo a la huelga general, pero la presión de sus afiliados le obligó a ello-. La empresa no dio marcha atrás, por lo que la dirección de la Unión General se vio envuelta en una difícil tesitura ya que, por un lado, no podía dejar abandonados a los ferroviarios, pero, por otro lado, «ir al movimiento revolucionario sin estar preparados era ir al fracaso seguro», como afirmó después un dirigente socialista. Finalmente el comité de huelga socialista -compuesto por Francisco Largo Caballero y Daniel Anguiano por UGT y por Julián Besteiro y Andrés Saborit por el PSOE– decidió declarar la huelga general para el lunes 13 de agosto, tres días después de la huelga ferroviaria que debía comenzar el día 10.

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Así pues, finalmente la huelga general revolucionaria la convocó únicamente UGT conjuntamente con el PSOE obligados por la huelga del sindicato ferroviario de UGT de Valencia, convocada por motivos laborales internos, que precipitó la suma de las demás secciones del sindicato por todo el país entre el 10 y el 13 de agosto.Al convocarla conjuntamente la UGT y el PSOE el objetivo no fue exactamente el mismo que el acordado en marzo con la CNT, ya que en el manifiesto “A los obreros y a la opinión pública” del 12 de agosto de 1917 —firmado por el Comité de Huelga socialista— se decía que la huelga no cesaría “hasta no haber obtenido las garantías suficientes de iniciación del cambio de régimen“.​ En la introducción del manifiesto se vinculaba la convocatoria de huelga a la aparición de las Juntas de Defensa, que los socialistas creían que defendían la reforma del régimen político de la Restauración, y la reunión de Asamblea de Parlamentarios en Barcelona.

“Durante el tiempo transcurrido desde esta fecha [marzo de 1917] hasta el momento actual, la afirmación hecha por el proletariado de demandar, como remedio a los males que padece España, un cambio fundamental de régimen político ha sido corroborada por la actitud que sucesivamente han ido adoptando importantes organismos nacionales desde la enérgica afirmación de la existencia de las Juntas de Defensa del Arma de Infantería frente a los intentos de disolución de esos organismos por los poderes públicos, hasta la Asamblea de Parlamentarios celebrada en Barcelona el 19 de julio y la adhesión a las conclusiones de esa Asamblea de numerosos Ayuntamientos, que dan público testimonio de las ansias de renovación que existen en todo el país.”

Y el manifiesto concluía:

“Pedimos un gobierno provisional que asuma los poderes ejecutivo y moderador y prepare, previas las modificaciones imprescindibles en una legislación viciada, la celebración de elecciones sinceras de unas Cortes Constituyentes.”

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En Madrid, en la noche del martes 14 de agosto el Comité de Huelga fue detenido por la policía y un motín que se produjo en la cárcel modelo fue reprimido con gran dureza, resultando muertos varios reclusos, entre ellos siete destacados militantes socialistas. Así fue como en pocos días la huelga fue controlada. En Barcelona, en cambio, donde el protagonismo correspondió a la CNT, sólo después de varios días de lucha callejera y tiroteos se logró restablecer la normalidad. En Sabadell el ejército tuvo que recurrir a la artillería, que redujo a escombros las sedes de los trabajadores, para acabar con el movimiento. También hubo choques violentos y muertos y heridos en Alicante, Valencia, Guipúzcoa y Zaragoza. El 18 de agosto el gobierno pudo proclamar que había restablecido el orden, pero aún le costó varios días más reducir el último reducto de la huelga revolucionaria que fueron las cuencas mineras asturianas, donde el ejército aplicó una represión de gran dureza. El balance oficial de la represión fueron 71 muertos —37 de ellos en Cataluña—, 200 heridos y 2000 detenidos.

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Los miembros del Comité de Huelga fueron sometidos a un consejo de guerra acusados del delito de sedición, siendo encontrados culpables y condenados a cadena perpetua el 29 de septiembre de 1917.Así Largo Caballero, Saborit, Besteiro y Anguiano fueron conducidos al penal de Cartagena.


El sueño de la razón produce monstruos (X)

Cerramos el mes en el que se han cumplido 20 años del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, y que supuso una importante movilización en contra de ETA.También, el mes pasado se cumplieron 30 años del atentado de Hipercor, Por lo cual es un buen momento para recordar que, durante más de 40 años, ha habido atentados terroristas en este país, por lo que no tendríamos porqué sorprendernos ante la ola de atentados de corte islamista.Y más aún, cuando se frustran atentados  por la detención de sospechosos, tanto aquí, como en otros países, como ha sucedido recientemente en Australia.

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I-j-Terrorismo (X)

A finales de la década de 1940, la sensación de apatía y desinterés por la política se generalizaba entre los militantes de más edad del Partido Nacionalista Vasco. Temiendo perder contacto con la realidad política vasca, sus dirigentes intentaron captar a los más jóvenes por medio de la organización juvenil del partido, Euzko Gaztedi Indarra (EGI), que empezaba a formar una estructura en España a partir de 1952. Son esos grupos de jóvenes los que permanecieron políticamente activos en España. El grupo estudiantil EIA (Eusko Ikasle Alkartasuna, “Solidaridad de Estudiantes Vascos”) fue desmantelado por la policía del régimen en 1950.

Ekin surgió como grupo de estudio universitario en Bilbao en 1952. Trataba de dar carácter de continuidad a sus reuniones semanales en las cuales discuten temas relativos a la cultura. Entre sus miembros se encontraban hijos de familias acomodadas e incluso algunos miembros de EIA que habían sido detenidos en 1950. Con el fin de protegerse de la policía, el grupo permaneció cerrado a nuevos miembros durante el año siguiente a su fundación. Asimismo, sus integrantes procuraron formarse en sus principales áreas de interés: el conocimiento del pueblo vasco, su historia y su cultura. Ekin organizaba charlas y cursos clandestinos sobre estos temas.En principio, los miembros de Ekin mostraban un profundo respeto y simpatía hacia los militantes del PNV, así como a los miembros del Gobierno vasco en el exilio. Además, se interesaban por conocer la política vasca de la guerra y la inmediata postguerra. El entusiasmo se tornó decepción tras los primeros contactos.En 1953, el grupo empezó a abrirse al exterior, impartiendo cursillos de formación con los que esperaban captar a nuevos miembros. A través del PNV llegaron a conocer a EGI, proporcionando el partido la infraestructura necesaria para que Ekin se diese a conocer en Guipúzcoa. Sin embargo, las intenciones del PNV eran controlar a Ekin e integrarla en EGI, y lo consiguió al fundirse ambas organizaciones en 1956. Las intenciones de control fueron denunciadas por Ekin, lo que aumentó la tensión entre el partido y los jóvenes. En 1958, el BBB decide expulsar de EGI a Benito del Valle, miembro de Ekin. El grupo no aceptó la expulsión y se produjo una división en el seno de EGI entre aquellos que permanecen fieles al PNV y aquellos más próximos a Ekin. El grupo disidente decidió crear una nueva organización en el verano de 1959, Euskadi Ta Askatasuna (ETA).

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En los años cincuenta, la dictadura franquista obtuvo mayor reconocimiento internacional. Así, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) fue desposeído de su céntrica sede en París en 1951 y Franco firmó un Concordato con la Iglesia católica en 1953, fallando la estrategia occidentalista por vías diplomáticas que durante esos años había desarrollado el PNV.Ekin propugnaba una estrategia de «acción directa» y actuar así como un movimiento de resistencia vasco, en una época en la que abundaban las luchas de liberación nacional en el tercer mundo, como la descolonización de Argelia.El grupo disidente, constituido por aquellos que no aceptaron la expulsión de Benito del Valle, (  José Luis Álvarez Emparanza, ali. Txillardegi,  Julen Madariaga, Iñaki Larramendi y el propio del Valle), propusieron la creación de una nueva organización en una reunión en Deva a finales de 1958.Inicialmente se consideró el nombre Aberri Ta Askatasuna (‘Patria y Libertad’), pero fue descartado porque su acrónimo ATA significa «pato» en euskera vizcaíno. Por este motivo Txillardegi propuso el nombre Euskadi Ta Askatasuna (ETA).Usaron dicho nombre públicamente por primera vez en una carta dirigida a Jesús María Leizaola,  lendakari en el exilio, el 31 de julio de 1959, día en el que se celebraba tanto la festividad de San Ignacio de Loyola como el 64.º aniversario de la fundación del PNV. En 1959 la organización tenía junta directiva colegiada formada por Eneko Irigaray, David López Dorronsoro, Txillardegi, Benito del Valle, José Manuel Agirre, Julen Madariaga, Alfonso Irigoien y Patxi Iturrioz.

Cometieron su primera acción violenta el 17 de julio de 1961, al intentar hacer descarrilar un tren que transportaba a un grupo de franquistas que viajaban a San Sebastián para conmemorar el 25 aniversario del golpe de Estado de julio de 1936, que marcó el inicio de la Guerra Civil EspañolaSin embargo ETA todavía no se había decantado por la vía armada, sobre la que siguió discutiendo durante años.Algunos autores consideran que la primera víctima mortal fue la niña de 22 meses, Begoña Urroz Ibarrola, fallecida el 27 de junio de 1960 al explotar una bomba en una consigna de la estación de Amara en San Sebastián.​ El régimen franquista atribuyó el atentado a «elementos extranjeros, en cooperación con separatistas vascos y comunistas españoles» y más tarde la policía franquista señaló al Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRIL) —un efímero grupo hispanoluso antifranquista y antisalazarista fundado en 1959— como autor de este y otros atentados que habían tenido lugar por aquellas fechas.En 1992, el vicario de la diócesis de San Sebastián, José Antonio Pagola, basándose en el testimonio de una catequista, atribuyó este atentado a ETA. El ex-ministro y catedrático Ernest Lluch recogió esta versión y en 2000 publicó un artículo en el diario El Correo, donde exponía que habría indicios de que Begoña Urroz fuera la primera víctima de ETA . En 2010, el Congreso de los Diputados oficializó esta versión y declaró el 27 de junio como «Día de las víctimas del terrorismo».​ Sin embargo, como indican los historiadores Santiago de Pablo, Iñaki Egaña,Gaizka Fernández Soldevilla,​ y el periodista Xavier Montanyà,​ que tuvo acceso a los archivos policiales desclasificados,​ no hay fuentes fiables que permitan asegurar la autoría de ETA, mientras que todo parece indicar que se trató del DRIL.

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El intento de descarrilamiento resultó ser un completo fracaso;​ el maquinista se percató del hecho y no solo el tren no descarriló,sino que se desencadenó una durísima represión gubernamental que conllevó la detención de numerosos militantes y el exilio de otros. La organización quedó paralizada y casi desmantelada​ y muchos militantes, atemorizados, abandonaron la organización.Como contrapartida, la minoría que permaneció en ETA radicalizó su postura. Se produjo una situación nueva, con la aparición de un núcleo estable de huidos en el País Vasco francés cuya falta de empleo les proporcionaba tiempo para dedicar al trabajo en la organización. Contaban con el apoyo del grupo francés formado alrededor de Enbata y el auxilio económico de algunos exiliados residentes en México y Venezuela.Estos militantes refugiados en Francia encontraron una recepción muy hostil por parte del PNV, que todavía se sentía traicionado por la escisión de EGI. Esta reacción sorprendió a los miembros de ETA, pues, a pesar de la separación, todavía se consideraban parte de un mismo movimiento nacionalista.

A finales de 1961 la dirección de ETA decidió que era conveniente celebrar una asamblea de militantes con el fin de reflexionar y organizarse de cara al futuro.Su ideario, plasmado en esta asamblea celebrada en el monasterio benedictino de Nuestra Señora de Belloc de Urt (Francia) en mayo de 1962, se basaba en:La independencia del País Vasco, comprendiendo este los territorios españoles y franceses de Álava, Guipúzcoa, LabortNavarraSola y Vizcaya.La definición de ETA como Movimiento Revolucionario Vasco de Liberación Nacional, rehuyendo su consideración como un mero partido político.La defensa del euskera como elemento definidor de la identidad nacional vasca, superando la concepción racial defendida en su día por Sabino Arana.La defensa de la democracia representativa, con rechazo expreso de fascismo y comunismo.La defensa de la aconfesionalidad del Estado, rompiendo también en este punto con el catolicismo del nacionalismo vasco tradicional.

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Sin embargo, en 1962 no fue la pequeña ETA quién más preocupó al régimen del general Franco, sino el creciente movimiento obrero del norte de España con epicentro en Asturias.​ Una oleada de huelgas provocó que el Gobierno decretara el estado de excepción en varias provincias del norte. Tal realidad también afectó a ETA y, ya en agosto de 1963, Zutik!, su órgano de expresión, publicó un artículo titulado Los obreros hemos comenzado la lucha de contenido claramente anticapitalista que llamaba a la utilización de la lucha de masas y la violencia. El artículo es una muestra de que ya existía por esa época un sector obrerista de ideología claramente marxista​ dentro de ETA, sector que irá creciendo con el tiempo y que dará lugar a encendidas luchas internas.

La importancia que tuvieron las huelgas obreras fue tal que el mismo Txillardegi mantuvo varios contactos con Martín Santos y José Ramón Recalde, dirigentes de ESBA —la rama vasca del Frente de Liberación Popular (FLP)—, para explorar la posibilidad de crear conjuntamente unas «células fantasmas» que aparecerían solo para realizar una concreta actuación y desaparecerían a continuación. También hubo algunos contactos infructuosos en la cárcel de Carabanchel entre presos de ETA y del Partido Socialista Obrero Español(PSOE). En cualquier caso, la represión por las huelgas cayó principalmente sobre el Partido Comunista de España (PCE) y el FLP, no alcanzando a ETA debido a su pequeñez y marginalidad.El crecimiento de este sector obrerista hizo que la dirección, que desconfiaba de él por considerarlo más izquierdista que nacionalista, decidiera excluirlo de la participación en la segunda asamblea por el expeditivo método de celebrar ésta en un lugar distinto al previamente anunciado. Ello explicaría la ausencia de debate con esta corriente durante la reunión.

En esta asamblea, celebrada en Capbreton en marzo de 1963, se va definiendo el carácter izquierdista de la organización, que se autodefine como socialista. De esta forma se va alejando de la tradición conservadora y católica del PNV.En 1964, el ilegalizado PNV muestra su desvinculación con ETA. Para ello, con el fin de desmentir ciertos rumores, declara públicamente «que la organización conocida con las siglas E.T.A. ni es núcleo activista, ni sección terrorista de nuestro partido, ni tiene con este ningún lazo de disciplina», rechazando sus métodos violentos.

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En la III Asamblea, que se celebró en Bayona entre abril y mayo de 1964, se tomó la decisión de que la lucha armada era el mejor modo de conseguir los fines propuestos. La ponencia se publicó más tarde con el título La insurrección en Euskadi. Además, se decidió unánimemente la ruptura con el PNV, cuya labor ETA consideraba «contraria a los intereses de la liberación nacional».

A partir de la IV Asamblea aparecen algunas de las líneas de fractura que dividirán a los miembros de la organización, lo que se evidenciará más en asambleas posteriores al dar lugar a varias escisiones. Resumiendo, por una parte hay una tensión ideológica entre quienes dan preeminencia a los aspectos más nacionales o vasquistas de la actividad de ETA y quienes privilegian la implicación en las luchas obreras que sacuden a toda España en esos años. Por otra, se discute sobre el grado de importancia que debe tener en el quehacer de la organización las luchas netamente políticas de un lado y la actividad armada de otro. La IV Asamblea se inició en agosto de 1965 en la Casa de Ejercicios Espirituales de los jesuitas de Loyola de la localidad guipuzcoana de Azpeitia y continuó en una cabaña de las campas de Urbía, lugar próximo al Santuario de Aránzazu, al ser sorprendidos algunos delegados del exilio de camino a la primera sede. En ella se marcaron tres tendencias:Los «culturalistas» o «etnolingüistas», que representaban el sector más vasquista, encabezados por José Luis Álvarez Enparantza Txillardegi.Los «obreristas», de ideología comunista, que supeditaban la liberación nacional a los intereses de clase, y cuyo líder era Patxi Iturrioz.Los «tercermundistas» o «anticolonialistas», encabezados por José Luis Zalbide, que eran otro sector de izquierdas y nacionalista partidario de establecer un vínculo entre la lucha por la independencia vasca y las luchas de liberación nacional que se estaban dando en varios países del Tercer Mundo frente a las potencias coloniales.

En esta asamblea se aprobó definitivamente el uso de la violencia armada como una de las formas de acción habituales de la organización. También se aprobó el uso de la violencia para conseguir fondos económicos. Su primer atraco a mano armada tuvo lugar en la localidad guipuzcoana de Vergara el 24 de septiembre de 1965.

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La V Asamblea da lugar a la primera escisión. Se realizó en dos fases, la primera en diciembre de 1966 en la casa parroquial de Gaztelu (Guipúzcoa). La segunda, en marzo de 1967 en la casa de ejercicios espirituales de la Compañía de Jesús de Guetaria (Guipúzcoa). En la asamblea estallaron las divergencias entre obreristas y los dos sectores nacionalistas formados en la IV Asamblea. Los obreristas, tachados de «españolistas» por su pretensión de priorizar la alianza con grupos de izquierdas de todo el territorio español, se escindieron en una organización que llamaron ETA Berri (Nueva ETA), mientras que los otros dos sectores quedaron encuadrados en la llamada ETA Zaharra (Vieja ETA), que pronto volvería a ser ETA a secas. Por su parte, ETA Berri renunciaría a la pugna por las siglas, pasaría a denominarse Komunistak y posteriormente se transformaría en el Euskadiko Mugimendu Komunista (EMK), contribuyendo a crear un partido político de ámbito español llamado Movimiento Comunista (MC).

En ETA Zaharra, el sector tercermundista arrinconó y apartó del poder al sector culturalista de Txillardegi, que dejó la organización formando un colectivo agrupado en torno a la revista Branka.​ En la V Asamblea se decide también crear los cuatro frentes o grupos de trabajo interno que mantendrá la organización a lo largo de los años: político, militar, económico y cultural.

El 7 de junio de 1968 se produjo el primer asesinato de ETA: el del guardia civil José Antonio Pardines Arcay en un control de carretera. El 2 de agosto, dos meses después, ETA cometió su primer atentado premeditado: el asesinato de Melitón Manzanas, jefe de la policía secreta de San Sebastián y represor de la oposición a la dictadura franquista. Como reacción, se declaró el estado de excepción en Guipúzcoa y la prensa del Movimiento comenzó a difundir una imagen manipulada y alarmista de la organización. A lo largo de 1968 se produjeron un total de 434 detenidos, 189 encarcelados, 75 deportados y 38 exiliados. En abril de 1969, una nueva oleada de detenciones dejó la organización sin capacidad operativa y con su dirección desmantelada.

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En la VI Asamblea, celebrada en agosto de 1970 en Itxassou, resurgen con fuerza las tensiones, esta vez entre militaristas (partidarios de la preeminencia de la actividad terrorista), y un sector llamado otra vez «obrerista», que aboga por la supeditación de la lucha armada a la lucha política en alianza con las organizaciones obreras. Este último sector es mayoritario durante la celebración de la asamblea. Su decisión de poner coto a la actividad armada hace que el sector militarista se niegue a aceptar las resoluciones de la asamblea, creando una escisión que llamarán ETA V Asamblea Askatasuna ala hil (Libertad o muerte) o ETA-V. El sector mayoritario emplea la denominación ETA VI Asamblea Iraultza ala hil (Revolución o muerte) o, abreviadamente, ETA-VI. Sin embargo, ETA-V logra hacerse con el control de la organización, en la que se integra un sector de EGI(denominado EGI-Batasuna), las juventudes del PNV, partidario de la lucha armada. ETA-VI, por su parte, se divide en dos grupos, el mayoritario (llamado de los mayos) y el minoritario (minos). El primero aprueba en 1973 unirse al partido trotskista español Liga Comunista Revolucionaria (LCR), que después daría lugar al partido vasco Liga Komunista Iraultzailea (LKI). El otro sector, el de los minos, se disolverá al integrarse sus miembros en otras organizaciones como la ORT y el PCE, o incluso en la propia ETA-V (nuevamente ETA a secas).En diciembre de 1970, dieciséis miembros de ETA fueron juzgados y seis de ellos condenados a muerte en el denominado Proceso de Burgos. Las movilizaciones populares en solidaridad con los encausados y la presión internacional hicieron que las penas de muerte fueran conmutadas, como ya lo habían sido antes con otros dos miembros de ETA. La repercusión del juicio proporcionó una gran publicidad internacional a la organización.

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La VI Asamblea de 1973 (recordemos que quien se queda con el nombre de ETA no reconoce la anterior VI Asamblea) es la que provoca las últimas y más importantes escisiones hasta la fecha. Se celebra en dos partes, la primera en la localidad vascofrancesa de Hasparren en agosto de 1973, y la segunda tras el atentado de la calle Correo de Madrid. En la primera parte resurgen las tensiones entre militaristas y obreristas, que se plasman en dos sectores enfrentados y con poca comunicación entre ellos. Los militaristas deciden unilateralmente atentar contra Carrero Blanco en diciembre de 1973, provocando la escisión del sector obrerista, que se constituirá en Langile Abertzale Iraultzaileen Alderdia(LAIA), abandonando ETA.Tras el atentado de la cafetería Rolando, durante la celebración de la segunda parte de la asamblea resurge la antigua discrepancia entre los que abogan por la prioridad absoluta de la actividad terrorista y quienes desean supeditarla a las luchas políticas. Así surgen los «militares» (milis, esencialmente procedentes del Frente Militar) y los «político-militares» (poli-milis, procedentes del Frente Obrero), que se escindirán en dos organizaciones: ETA militar (ETA-m, ETA (m) o ETA mili) y ETA político-militar (ETA-pm, ETA (pm) o ETA poli-mili), siendo esta última la mayoritaria.

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Por tanto, cuando se inicia la llamada transición a la democracia española no hay una ETA sino dos. ETA-pm apoyó la fundación de un partido político que representara el ideario de la organización ante las elecciones generales de 1977Euskal Iraultzarako Alderdia (‘Partido para la Revolución Vasca’, EIA), que participó en dichas elecciones a través de la candidatura Euskadiko Ezkerra. ETA-pm mantuvo durante años una relación de interdependencia con EIA hasta que la deriva militarista de la organización (asesinato de dos dirigentes vascos de UCD a finales de 1980) llevó a los dirigentes del partido a tomar una postura crítica ante el terrorismo. En 1982, la facción VII Asamblea de ETA-pm aceptó la amnistía concedida por el gobierno español a todos los presos etarras aunque tuvieran delitos de sangre, abandonando la violencia e integrándose en el partido político Euskadiko Ezkerra («izquierda del País Vasco», que en 1993 se fusionaría con el Partido Socialista de Euskadi, federación vasca del PSOE). El abandono de la violencia, decidido por los dirigentes de la VII Asamblea de ETA-pm, fue contestado por buena parte de su militancia (los “milikis”), que se integró en ETA-m (que en adelante, volvió a ser conocida simplemente como ETA), en especial los llamados comandos bereziak (especiales), dedicados a las acciones violentas más importantes. Algunos de los dirigentes de lo que en adelante sería ya la única ETA procedían de ETA-pm, como Antxon o Pakito. También se debe a personas de esta procedencia la llamada Alternativa KAS.

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ETA militar, igual que los partidos EHAS y LAIA, boicoteó las elecciones generales de 1977, al mantener que no se habían conseguido las condiciones mínimas para la participación (libertades democráticas y amnistía general). La organización terrorista intentó convencer al PNV de que se uniese a su postura abstencionista durante las denominadas conversaciones de Chiberta (País Vasco francés), pero el partido se negó, apostando por la vía institucional. El PNV, además, formó un Frente Autonómico para el Senado con ESEI y el PSE-PSOE, el principal partido vasco no nacionalista.ETA-m consideraba que con el sistema constitucional posterior a 1978 las cosas no habían cambiado sustancialmente, ya que consideró a la naciente democracia como una continuación de la dictadura franquista. En 1978, reforzada por la unión de los berezis, una escisión militarista de ETA-pm, ETA-m cambió de estrategia y adoptó la conocida como “de la negociación” o “guerra de desgaste”, que consistía en asesinar a miembros del Ejército y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para presionar al Gobierno y obligarle a aceptar la “Alternativa KAS”. Por otra parte, para no dejar el campo político libre a ETA-pm, apoyó la creación de la coalición Herri Batasuna (HB), que en un principio era una alianza autónoma de cuatro partidos políticos (HASI, LAIA, ESB y ANV). ESB y LAIA abandonarían HB en 1980 en desacuerdo con el papel predominante de KAS dentro de la coalición y su negativa a que HB participase en las elecciones, lo que se ha interpretado como que ETA-m tomó el control de HB y consiguió expulsar a los críticos.

Los atentados terroristas aumentaron en número e intensidad. Destacan el secuestro y asesinato de José María Ryan, ingeniero-jefe de la central nuclear de Lemóniz en 1981, que formó parte de la estrategia de ETA-m de instrumentalizar los movimientos sociales autónomos que habían ido surgiendo en Euskadi. El primer atentado con coche bomba en Madrid, en septiembre de 1985, tuvo como resultado un muerto y 16 heridos; la bomba que mató a 12 guardias civiles e hirió a 50 en julio de 1986 en la plaza de la República Dominicana de Madrid; o el atentado de Hipercor, el 19 de junio de 1987, cuando pusieron una bomba en un centro comercial de Barcelona, que causó la muerte de 21 personas e hirió a 45. ETA explicó en un comunicado que había avisado previamente de la colocación de la bomba y que la policía no desalojó el local. Sin embargo, los avisos eran confusos: informaban de que la bomba explotaría a las 15:30 pero no advertían de que estaba colocada en un coche. Al no encontrarse ningún paquete sospechoso y pasar la hora señalada, se consideró innecesario evacuar el comercio. Pocos meses más tarde, ETA perpetró un atentado contra la casa-cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza en el que murieron once personas (cinco de ellas, niñas).

Durante la dictadura franquista, y gran parte de la democracia, ETA disfrutó de la tolerancia del gobierno francés, que permitía a sus integrantes moverse libremente por su territorio, creyendo así contribuir al fin del régimen franquista. Se hablaba entonces del «santuario francés» de ETA. En los últimos años de la banda terrorista, Francia colabora intensamente con las autoridades españolas en la lucha contra ETA.

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