La voz del bosque

El tejo comenzó a relatar su historia.

En primer lugar, te diré como surgí aquí.

Vuestra especie no suele saberlo, pero los tejos tenemos género: hay tejos macho y tejos hembra.Los tejos macho no dan fruto, solo esparcen al aire su polen, mientras que los tejos hembra dan un fruto, de color rojizo, del que solo es comestible la parte exterior, el resto es venenoso.El veneno también se extiende por el resto de todas las partes de nuestra estructura, tanto en los machos como en las hembras.

Pues bien, hace ya muchos años, tantos que mi memoria ya no los abarca, un tejo hembra fue polinizada por un tejo macho.De de esta unión surgieron varios frutos, de los que cuatro maduraron y, al caer al suelo, germinaron.De uno de ellos surgí yo, un tejo macho, solitario y viejo, tan viejo casi como los años por los que os regís los humanos.

El tejo hembra de cuyo fruto surgí, desapareció hace poco tiempo; y el tejo macho que la polinizó,  fue partido por un rayo cuando yo aún era un mero brote.

Y de las ramas del tejo surgió una especie de lamento profundo,  y un líquido,  parecido a las lágrimas, brotó de su tronco.

Xenaro,  intrigado le preguntó:

¿Y tú capacidad para hablar y entenderme?¿De donde surgió?

Te lo iré contando poco a poco.Es una historia muy larga-dijo el tejo.

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