El Camino de las Estrellas III

¿Buscar el “Fin de la Tierra” sería un rito de iniciación dentro de la complejidad de la vida? ¿Es lo esotérico algo que solo los iniciados entienden? Los caminos están llenos de señales que dejan en ellos quienes los recorren, pero la ciencia puede desvelar los secretos más ocultos.

III-Caminos iniciáticos y esoterismo

En todas las culturas existen rituales de iniciación, sobre todo aquellos que son símbolo del paso de una etapa a otra de la vida. A estos rituales, los antropólogos los denominan “ritos de paso” : una serie de acontecimientos presentes a lo largo del periplo vital del individuo y que suponen un cambio de un estado a otro, un tránsito. La ritualización de estos acontecimientos buscaba la cohesión del grupo, lo social frente a lo individual. Estos ritos siempre concluían en ceremonias y celebraciones que reafirmaban esa cohesión a través de la comida y el festejo. Los ritos de iniciación más frecuentes son los que marcan el paso de la niñez a la edad adulta.Básicamente lo que se pretendía es que a través de una prueba de referencia el adolescente y la sociedad fuesen capaces de establecer un «antes» y un «después». Antes de la prueba era un niño, superada ésta con éxito se convertía en un hombre. Esto implicaba que había de superar algunos obstáculos. Si el joven fracasa, el oprobio le persigue toda la vida. Cada situación implicaba unos derechos y unas obligaciones distintos y establecía el rango social. El concepto de “rito de paso”  fue acuñado por el antropólogo francés Arnold van Gennep en 1909.Van Gennep señala que en su desarrollo social un individuo debe llevar a cabo numerosas transiciones entre la juventud y la edad adulta, entre la soltería y el matrimonio, entre no pertenecer y pertenecer a un grupo en particular, entre viajar y retornar. En las sociedades no industrializadas, tales transiciones son un constituyente esencial de la vida social, pues representan un peligro potencial, y no se llevan a cabo de forma individual, sino que se celebran de forma ritual y comunitaria. Por ejemplo, en cierta sociedad el niño es raptado y devorado metafóricamente por un monstruo: muere, así, en cuanto niño, y ha de afrontar una serie de desafíos que ponen a prueba su idoneidad, en especial su valor. En el curso de la iniciación adquiere un conocimiento especializado, esotérico. Tras superar la prueba, se reintegra a la comunidad como adulto, con un nombre nuevo y algún tipo de marca (cicatriz, mutilación ritual, etc.) que permite que los demás iniciados lo reconozcan como un igual. El iniciado tiene derecho a fundar una familia y participar en las instituciones.   En algunas culturas el saber era custodiado celosamente por castas sacerdotales y algunos conocimientos fueron solamente patrimonio de círculos restringidos.Para entrar en esos círculos era necesaria una iniciación que a veces incluía el uso de sustancias enteogénicas.Así, en los ritos de iniciación a los misterios, en el culto mistérico de Grecia, en concreto a los misterios de Eleusis , se utilizaba el kykeon (κυκεών) o ciceón, bebida ritual, a base de cebada , la cual podía estar contaminada con cornezuelo, dando lugar a estados alterados de conciencia en quien lo consumía.En otras sociedades es ancestral el uso de hongos, como la Amanita muscaria o la Psilocybe cubensis , por parte de los chamanes en sus ritos. La esotérica era una de las formas en que en la Grecia antigua se administraba la enseñanza, que sólo podía ser recibida en el interior de las escuelas, y que se oponía a la que se destinaba al público y era impartida al aire libre.Por ejemplo, los discípulos de Pitágoras se habrían dividido en exotéricos y esotéricos: los primeros eran simples aspirantes sin investiduras, los segundos estaban completamente iniciados en la doctrina real del maestro. Estas enseñanzas esotéricas habrían llegado hasta nosotros en forma de símbolos, mitos y cuentos. Como señaló el estudioso Vladímir Propp, quedan también huellas en el esquema de muchos cuentos maravillosos tradicionales: el héroe de los mismos se corresponde con el iniciando, y su lucha contra un monstruo o villano con poderes sobrenaturales es una metáfora de la prueba iniciática.Superada ésta, el héroe obtiene un tesoro (el conocimiento iniciático), el reconocimiento social a sus hazañas (el status de iniciado) y a menudo, la mano de la princesa (el derecho a fundar una familia). Joseph Campbell  enumera y describe, ayudado por otros autores y estudiosos, varios rituales de iniciación con la fórmula común de separación – iniciación – retorno.Estos rituales los describe en su obra “El héroe de las mil caras” , en la que trata el tema del viaje del héroe, o “monomito“, un patrón narrativo que se ha encontrado en las historias y leyendas populares.Este viaje sería un viaje iniciático en el que la recompensa se hallaría en un lugar desconocido al que hay que viajar para obtenerla. En ese sentido, las peregrinaciones serían viajes iniciáticos en los que la recompensa sería el perdón de los pecados (en el sentido religioso, en otros sentidos podríamos hablar de renovación espiritual o de crecimiento personal), para quienes completaran el viaje.Para que el viajero no se pierda, el camino está lleno de señales, unas a la vista de todos y otras para aquellos que ya habían sido iniciados por medio de otros ritos.Así se escriben las primeras guías en las que se reseñan las etapas y hospederías del camino, las cuales estaban al alcance de todos los viajeros, como el Codex Calistinus.Pero también se señaliza la ruta con una serie de símbolos (petroglifos o marcas en piedra, esculturas o pinturas, edificios singulares, etc) que le indicarían al iniciado las etapas y pruebas que tiene que realizar para obtener su recompensa. La toponimia de los sitios por donde discurre el camino también sería una guía para realizar un buen viaje.Así, los nombres de pueblos o accidentes geográficos, como ríos o montañas, nos conducirían por la ruta más segura.Estos nombres suelen tener su origen en la lengua de los primeros pobladores del lugar, por lo que encierran en sí mismos un conocimiento que se va perdiendo con el tiempo, y que , a veces, solo es accesible  a los iniciados.Por ejemplo, para llegar al “Finis Terrae” desde el centro del continente, seguiríamos la ruta de aquellos que lo hicieron primero, documentándolo o fundando poblados.El nombre de estos poblados sería así una clave reconocible de la ruta a seguir: poblaciones como El Tejo, en el Camino del Norte o Ruta de la costa, (el camino usado por los primeros peregrinos venidos de Europa) nos hablarían de la costumbre de reverenciar a este árbol, y de su antiguo culto por parte de poblaciones de origen europeo.Estas gentes habrían podido seguir, en su ruta, la migración de las aves, y , en concreto la de los gansos u ocas.

Camino de la Costa

Algunos de estos pueblos consideraban la escritura como saber esotérico, solo para iniciados, ( los druidas celtas inculcaron en la población la idea de que la letra mata la palabra”, pero utilizaban marcas y símbolos para trasmitir sus enseñanzas (ogham).(¿Esta idea podría ser la base para lo expresado por Pablo de Tarso en su segunda epístola a los Corintios?)) y por eso son frecuentes los símbolos y otras marcas, por aquellos sitios por los que pasaron.Estos símbolos pueden tener diversas interpretaciones.Además, para poder registrar hechos cotidianos, utilizaron alfabetos de otros pueblos, y al correr el tiempo, algunos de esos símbolos fueron utilizados por constructores y canteros, llamados en francés maçons .  Como ejemplo de lo reseñado, podríamos poner el tridente, también llamado pata de oca, que podría ser la representación estilizada de una persona en actitud de plegaria a lo alto.También, como objeto físico con la misma forma, tenemos los teodolitos o varas de medición, que señalarían los puntos por donde se oculta el sol, orientándolo al Oeste, tanto en los equinoccios,( la parte central) como en los solsticios (los brazos laterales).Estas varas de medición podrían haber evolucionado, hasta llegar a los instrumentos que conocemos actualmente, de manera que, si los brazos laterales tiene un ángulo de 90º, obtendríamos una cruz que, sin la parte superior, forma una tauen la que apoyar un semicírculo graduado; forma muy parecida tomaron los báculos de los obispos y pontífices ( del latín  pons, “puente” + facere, “hacer”), los constructores de puentes, en este caso, espirituales. Ya  como vara, o bastón sin brazos, puede hacer las funciones de gnomon para medir la longitud de su sombra proyectada, y así poder calcular el tiempo (la sombra se alarga hacia el Oeste por la mañana, se va acortando hasta ser mínima en dirección Sur al mediodía, y se alarga en dirección Este a la caída del sol).

Como signo ortográfico, podría representar a un animal con cuernos, como un ciervo, o la divinidad de los bosques (como el dios astado Cernnunos), o, ya más al Norte, un alce.Este significado de alce es el que tiene la runa *algiz , la cual tiene esta forma de tridente.Como todo símbolo pagano, la Iglesia  lo cristianizó como símbolo de la crucifixión. También puede verse como la señalización de un cruce de caminos o una confluencia de vías.En este sentido, sería la señal del punto donde se unen tres vías  para seguir un solo camino, que, como curiosidad, correspondería a la unión de las tres vías principales que recorrían los peregrinos en Francia para seguir el Camino de Santiago.

  El camino puede codificarse, de forma que solo los iniciados conozcan su significado, de diversas maneras.Es el caso del juego de la oca , que tiene forma de laberinto espiral, y cuyas casillas nos indicarían las etapas del camino.Así, algunas poblaciones del Camino de Santiago Francés, Camino Francisco o Ruta Jacobea principal, tienen nombres relacionados con las ocas u otro tipo de ánsares (gansos, patos,etc.), como,  por ejemplo: Villafranca Montes de Oca (Burgos) o El Ganso (León).El nombre del juego podría indicar que se trataba de la ruta de migración de las ocas tras cruzar los pirineos, y las reglas indicarían las acciones que habría que realizar para llegar al final del camino.Sin embargo, el caminante que solo llega hasta Santiago de Compostela no ha finalizado su camino.La tumba-relicario estaría simbolizada por la casilla con la figura de la muerte , y si se cae en ella, según las reglas del juego, se vuelve a empezar en la primera casilla (un símbolo del renacer a una nueva vida tras el perdón, o de tener que empezar el viaje de nuevo por haber fallado en una prueba).El final del camino está representado por una oca nadando o cerca de la costa, el “Finis Terrae”.

“El Juego de la Oca o la Espiral de los Constructores”

Las casillas antes de llegar , representarían las etapas del Camino de Santiago a Finisterre. Allí, al final del camino, el viajero quemaría las ropas que traía, como símbolo de renovación, y recogería una prueba de este hecho, una concha marina: la “venera” , que portaban aquellos que hacían el camino de regreso, y que les identificaba como peregrinos, la cual se ha convertido en el símbolo representativo de la Ruta Jacobea.

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