25 años después, sigue habiendo muros.

En este domingo 9 de Noviembre, en el que se celebraba el 25 aniversario de la caída del Muro de Berlín, sigue habiendo muros que separan a unas personas de otras.Y siguen separando concepciones distintas del mundo.No todos son de hormigón, como áquel. De hecho, en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, un muro formado por vallas metálicas separa cada una de las dos ciudades del territorio adyacente, que pertenece a Marruecos.Estas vallas no impiden la salida de los ciudadanos de estas ciudades, como sucedía en Berlín, si no que impiden la entrada de emigrantes económicos, sobre todo subsaharianos, a la Unión Europea, si carecen de la documentación que les permita entrar legalmente.Pero la U.E. no expide esa documentación en cantidad suficiente para que todas las personas que se vean obligadas, o que simplemente lo deseen, puedan entrar legalmente en los países que forma la Unión.Y así sucede que la mayor parte de estas personas intenten entrar de manera “ilegal”.

Pero en España no es reciente el cierre de fronteras.En febrero se cumplirán 30 años de la apertura total de la Verja de Gibraltar, que estuvo cerrada totalmente de 1969  a 1982, y abierta para peatones del 14 de diciembre de 1982 al 5 de febrero de 1985;  tras implementarse la Declaración de Bruselas de 1984.Aún son recientes los problemas derivados de las tensiones entre los gobiernos español y británico.

Y es que a los británicos tampoco les cuesta mucho levantar muros separadores.En Belfast aún pueden verse los vastos muros de ladrillo y hormigón levantados antaño, para separar a los barrios católicos de los protestantes, a fin de evitar disturbios. La animadversión entre ambos grupos suele aumentar sobremanera el 12 de julio de cada año, cuando los protestantes celebran el aniversario de la batalla del Boyne, ocurrida en 1690, en la que un rey inglés derrotó a los rebeldes católicos irlandeses.

Resultado de imagen de muros para separar a los barrios católicos de los protestantes en Belfast

Aunque no es la única ciudad que sigue dividida. La parte norte de Nicosia, cuyo centro histórico ya se encontraba encerrado dentro de un gran muro medieval construido por los venecianos, está ocupada por los turcos, y es  la capital de la República Turca del Norte de Chipre, un estado que no es reconocido por la comunidad internacional. Así, Nicosia es hoy la única capital dividida del mundo.

Pero los muros no solo dividen comunidades distintas dentro de la misma ciudad, si no qué, al ser la expresión física y más evidente de las lineas fronterizas, sirven para delimitar el espacio físico de los países.Así, la frontera entre México y Estados Unidos tiene varios puntos en los que se ha construido un muro fronterizo, iniciado en 1994 y formado por vallas que se extienden varios kilómetros  en la frontera Tijuana–San Diego  (California).Otros tramos de muro existen en los estados de Arizona, Sonora, Nuevo México, Baja California, Texas y Chihuahua.Como las vallas de Ceuta y Melilla, se construyó para impedir el acceso al Norte rico, a los pobres del Sur.

Resultado de imagen de Muro fronterizo Estados Unidos-México

Y no solo delimitan fronteras legalmente establecidas, si no que son usados para separar los territorios conquistados y usurpados a sus legítimos dueños, los cuales serían aquellas personas que los habitaban antes de la ocupación, y , con la excusa de proteger a los nuevos habitantes, que proceden de otras zonas del país ocupante, o que se establecen en el territorio provenientes de otros lugares, rodean ciudades y zonas rurales, impidiendo la libre circulación de las personas por ese territorio.Tal es el caso del «Muro de Cisjordania»,  que se extiende aproximadamente en un 20% a lo largo de la Línea Verde y el 80% restante en territorio cisjordano, adentrándose en el mismo hasta 22 kilómetros en algunos lugares, con el fin de incluir asentamientos israelíes densamente poblados.

Y aunque es el caso más conocido, no es el único muro construido por un Estado en el territorio del  que se ha expulsado a sus antiguos habitantes.El Sahara Occidental está dividido por  un conjunto de ocho muros defensivos de una longitud superior a los 2720 km construidos por Marruecos. La totalidad de esos muros se denomina “muro marroquí”, y fue construido  con el fin de proteger el territorio efectivamente ocupado por Marruecos de las incursiones del Frente Polisario, y evitar la vuelta de los refugiados saharauis al territorio.La parte ocupada por Marruecos sigue siendo reivindicada por la República Árabe Saharaui Democrática.

Estos son solo  algunos ejemplos de los denominados “muros de la vergüenza”, que es como se conocía en el Berlín Ocidental al muro que lo separaba de Berlín Oriental, y  confinaba este sector de la ciudad, que se convirtió en una isla dentro de la  República Democrática Alemana, al que ningún habitante de la RDA podía acceder libremente.Si la caída de ese muro hace 25 años, supuso el desmoronamiento de aquél gigante con los píes de barro que era el bloque del Este, la caída de estos muros sería un paso adelante para la convivencia pacífica entre los seres humanos, vengan de donde vengan, piensen como piensen y tengan el color que tengan.Y en lugar de edificar barreras, físicas o mentales, intentemos encontrar aquello que nos une, más que lo que nos separa, respetando también la idiosincrasia de las distintas poblaciones que forman este planeta.

No añadamos otro ladrillo al muro.

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