Efecto mariposa

Seguramente conocéis el dicho que dice que “el aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desatar una tormenta en Nueva York”.Un pequeño cambio puede generar grandes resultados.En eso se basa el llamado “efecto mariposa”: dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema caótico, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en ciertas formas completamente diferentes, sucediendo así que una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande a corto o mediano plazo de tiempo.

El concepto viene desarrollado en la teoría del caos, que es la denominación popular de la rama de las matemáticas, la física y otras ciencias que trata ciertos tipos de sistemas dinámicos muy sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales.

La Teoría del Caos y la matemática caótica resultaron ser una herramienta con aplicaciones a muchos campos de la ciencia y la tecnología. Gracias a estas aplicaciones el nombre se torna paradójico, dado que muchas de las prácticas que se realizan con la matemática caótica tienen resultados concretos porque los sistemas que se estudian están basados estrictamente con leyes deterministas aplicadas a sistemas dinámicos. Por esta razón la Teoría del Caos ya no es en sí una teoría: tiene postulados, fórmulas y parámetros recientemente establecidos con aplicaciones, por ejemplo, en las áreas de la meteorología o la física cuántica, y actualmente hay varios ejemplos de aplicación en la arquitectura a través de los fractales, por ejemplo el Jardín Botánico de Barcelona de Carlos Ferrater.

Y es esta aplicación a través de los fractales, lo que relaciona al efecto mariposa con la sucesión de Fibinacci y el número áureo, del cual nos ocupamos en una entrada anterior.

Y aunque la teoría del caos suele aplicarse en sistemas que son en rigor determinísticos, es decir, su comportamiento puede ser completamente determinado conociendo sus condiciones iniciales; tiene mucho que ver con el azar y la casualidad.Por ejemplo, un encuentro casual da lugar a esta entrada, y a su vez, la necesidad de efectivo, da lugar a ese encuentro casual.

Sin embargo, el azar también puede determinarse, mediante la ley de probabilidades.La probabilidad constituye un importante parámetro en la determinación de las diversas casualidades obtenidas tras una serie de eventos esperados dentro de un rango estadístico.Podemos relacionarla con la sucesión de Fibonacci con este supuesto: ¿qué probabilidad existe de que una persona (1), conozca a otra persona (1), que entre estas dos personas (2) haya un vínculo con una tercera persona (3), que las letras del nombre de una de estas dos primeras personas sean cinco (5), que entre ellas haya 8 años de diferencia (8), que el nombre completo de la segunda persona contenga trece letras (13) y que haga veintiún años que se conocieron (21)?

Y todo esto para demostrar que existen las casualidades, aunque, como buen efecto, el efecto mariposa tenga también su causa, como en la película homónima.

Y no solo eso, si no que todos somos producto del azar.

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