Nuestro problema es la obediencia

Hoy, 1 de Julio de 2015, acaba de entrar en vigor la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana. Aunque su nombre sugiera que es una ley para proteger la seguridad de la ciudadanía, se la conoce mejor como “Ley Mordaza”, y junto con la reforma del Código Penal ha sido calificada tanto por juristas, catedráticos, periodistas, políticos, activistas, etc., como el mayor atentado a la libertad de expresión en España durante los últimos años. La Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI) declara que “El efecto combinado de las próximas reformas de la Ley de Seguridad Ciudadana, Código Penal y Ley de Propiedad Intelectual puede ser devastador para las libertades públicas, tanto en las calles como en las redes.”

Ley mordaza y Código Penal: todo lo que ya no podrás hacer en Internet

Esta norma ha sufrido diversas rectificaciones, es ampliamente contestada, ha sido recurrida al Tribunal Constitucional, ha desgastado al Gobierno, ha sido aprobada solo con los votos del PP y el resto de grupos ha expresado su intención de derogarla si cambia la mayoría parlamentaria tras próximas elecciones generales.

Sin embargo, sus defensores aseguran que nada tienen que temer los que no son delincuentes.Incluso el ministro del interior, Jorge Fernández Díazdice que es más garantista que la ley que estaba en vigor.

La Ley Orgánica 1/1992, de 21 de febrero, sobre Protección de la Seguridad Ciudadana (Vigente hasta el 01 de Julio de 2015), conocida como “Ley Corcuera” por haber sido aprobada durante el mandato de José Luis Corcuera como titular del Ministerio del Interior, y llamada por sus detractores “Ley de la patada en la puerta”,  fue duramente criticada, tanto desde los partidos a la izquierda del PSOE, como por el Partido Popular y los sindicatos.El presidente del PP y luego presidente del Gobierno, José María Aznar, aseguraba que la ley no garantizaba de forma correcta las libertades y los derechos de los ciudadanos. También la Asociación Profesional de la Magistratura pedía respeto al ministro en cuanto a las decisiones policiales.El Tribunal Constitucional admitió a trámite un recurso del Partido Popular contra cuatro artículos de la ley.

Sorprende pues, que según quien promueva la ley, se esté en contra o a favor, incluso argumentando que la ley de 1992 no garantizaba los derechos de los ciudadanos, cuando resulta que la nueva ley es más restrictiva en algunos aspectos. De hecho, la mayoría de los grupos de la oposición han presentado un recurso en el Tribunal Constitucional contra la Ley de Seguridad Ciudadana.

Sorprende también, que leyes parecidas de otros países, sean calificadas por quienes apoyan esta Ley de leyes represivas.Recuerdo qué, a principios de 2014, cuando el gobierno ucraniano promulgó las leyes anti-protesta ante las manifestaciones del Euromaidán, el presidente de la comunidad autónoma de Murcia y del Comité de las Regiones de la UE, Ramón Luis Valcárcel, denunció la crueldad de las cargas policiales en Kiev y aseguró que el Gobierno ucraniano actuaba contra la voluntad de su pueblo.

EPP Summit March 2011 Ramón Luis Valcárcel Siso.jpg

 

La oposición asegura que el gobierno ha promulgado esta Ley porque el PP tiene “miedo” y, por ello, ha impulsado esta la ley con el objetivo de “frenar las protestas, las quejas y las manifestaciones de los ciudadanos” en contra de los recortes de derechos y libertades.Pero ante los recortes, tanto por el programa de austeridad, como a las libertades, no se ve un clima de protesta que se pudiera considerar virulento.Ni siquiera una explosión de violencia generalizada, como la que estalló en Grecia hace unos años, contra medidas parecidas, promulgadas por el gobierno de turno.

 

Las manifestaciones que se convocaban contra la entrada en vigor de la Ley, reunieron a unos cuantos miles de personas, (en Madrid participaron cuatro mil personas, en un recorrido desde la plaza de Neptuno hasta la puerta del Sol),y transcurrieron sin incidentes.Y aunque se ha mostrado el rechazo a esta Ley, se ha dejado sentir una especie de falta de movilización, por parte de la mayoría de la población.Y es que parece claro que nuestro problema, como sociedad, no son ni el paro, ni la crisis, ni la corrupción, ni la hipoteca.Nuestro problema es la obediencia.

 

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