Principios, tácticas y finalidades del anarquismo.

Hoy se cumplen 79 años de la Revolución Social Española.Para entender por qué se produjo este proceso revolucionario, que se inició como respuesta al intento de golpe de Estado del 17 de julio de 1936 que desembocó en la Guerra Civil Española, analizaremos las ideas que llevaron a los participantes en este hecho a dar ese paso.

El 17 de julio de 1936, se inició el golpe de Estado militar. El 18 de julio, mientras los militares golpistas prosiguen su sublevación, se produce el vacío de poder por parte del colapsado Estado republicano (se suceden cuatro gobiernos en un solo día) que da lugar a que las estructuras coercitivas del Estado se disuelvan o paralicen allí donde los golpistas no se hacen con el poder. Para entonces, la CNT cuenta con aproximadamente 1.577.000 militantes y la UGT con 1.447.000 militantes. El 19 de julio la sublevación llega a Cataluña, donde los obreros tomando las armas asaltan los cuarteles, levantando barricadas y frenando a los insurrectos.

 

¿Que ideas políticas guiaban a esas personas que decidieron plantar cara a la sublevación militar? Para poder entender que les impulsó, haremos primero una introducción, para aclarar algunos conceptos.

Introducción.

La política (del latín politicus y ésta del griego antiguo πολιτικός ‘civil, relativo al ordenamiento de la ciudad o los asuntos del ciudadano’) es una rama de la moral que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por personas libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva. Es un quehacer ordenado al bien común.

Una definición más amplia (acuñada de diversas lecturas) nos haría definir como política a toda actividad, arte, doctrina u opinión, cortesía o diplomacia; tendientes a la búsqueda, al ejercicio, a la modificación, al mantenimiento, a la preservación o a la desaparición del poder público.

En esta amplia definición se puede observar claramente al objeto de la ciencia política, entendido como el poder público sustraído de la convivencia humana, ya sea de un Estado; o ya sea de una empresa, un sindicato, una agrupación, una escuela, una iglesia, etc.

Es por ello que cuando se utiliza la definición más amplia de política, se suele aclarar que esta es una actividad de la que es muy difícil sustraerse, por encontrarse en casi todos los ámbitos de la vida humana.

Por tanto podemos establecer que la política es el objeto de estudio de la ciencia política. Esta es una ciencia social que estudia la teoría y práctica de la política, los sistemas y comportamientos políticos.Las ciencias sociales buscan, desde sus inicios, llegar a una etapa verdaderamente científica, logrando cierta independencia respecto del método prevaleciente en la filosofía. En ésta coexisten posturas opuestas respecto de algún aspecto de la realidad, mientras que en las ciencias exactas, ello no es posible. De ahí que las ramas humanistas de la ciencia deberían tratar de imitar, al menos en este aspecto, a las ciencias exactas.

Para llegar a ello, tendrían que utilizar los mecanismos que definen a la ciencia como tal, es decir, utilizar el método científico para llevar a cabo los estudios de sus campos de aplicación.Por tanto la ciencia política, para considerarse una ciencia, tendría que usar el método científico para estudiar cualquier teoría política.

Sin embargo, las ciencias sociales emplean como herramientas metodológicas una serie de procedimientos de recogida de datos, cuya naturaleza condiciona también los métodos de análisis.Como metodología en las ciencias sociales se  emplean la observación y la experimentación comunes en otras ciencias, pero gozan de mayor extensión otros más específicos como son las encuestas, la documentación (trabajo en biblioteca u otro centro de documentación), el análisis estadístico de datos secundarios y los métodos cualitativos.Estos métodos colocan a las ciencias sociales a medio camino entre ciencia y filosofía.En el caso que nos ocupa, la ciencia política tiene su origen en la filosofía política.

En filosofía, el establecimiento  y estudio de teorías, tiene una metodología distinta a la que se usa en ciencia.Las ciencias tienen una idea muy clara de qué es una teoría; sin embargo, en las artes, como la filosofía, la definición es más vaga. Las teorías filosóficas no son necesariamente teorías científicas, aunque pueden consistir de declaraciones empíricas y no empíricas.En esencia, todos los movimientos filosóficos, escuelas de pensamiento y sistemas de creencias consisten en teorías filosóficas. También se incluyen entre las teorías filosóficas muchos principios, hipótesis, normas, paradojas, leyes, así como las ‘ologías’, ‘ismos’ y efectos, según explica Jennifer Bothamley en su libro Dictionary of Theories (Diccionario de teorías).

Si bien cualquier tipo de tesis puede ser llamada una teoría, en la filosofía analítica se reserva el término «teoría» a los intentos sistemáticos para resolver problemas.Los teoremas elementales que comprenden una teoría filosófica consisten de declaraciones que son creídas ser verdaderas por los pensadores que las aceptaron y que pueden ser o no ser empíricas.

Al estudiar las teorías políticas, que sustentan una filosofía política, como la teoría de la justicia de John Rawls, entramos en el campo del estudio de las ideas que en ellas se exponen.Este campo o doctrina filosófica, centrada en el estudio del origen de las ideas se denomina ideología.

Etimológicamente la palabra ideología procede del griego y está conformada por la unión de dos partículas de dicha lengua: idea, que se define como “apariencia o forma”, y el sufijo –logia, que puede traducirse como “estudio”.Como término, ideología se define como el conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, una colectividad o una época.En este sentido, es un sistema de pensamiento que se compone de un conjunto de ideas o principios sobre los que se fundamenta una manera particular de ver y abordar la realidad.

 

Las ideologías suelen constar de dos componentes: una representación del sistema, y un programa de acción. La primera proporciona un punto de vista propio y particular sobre la realidad, vista desde un determinado ángulo, creencias, preconceptos o bases intelectuales, a partir del cual se analiza y enjuicia (crítica), habitualmente comparándolo con un sistema alternativo, real o ideal. El segundo tiene como objetivo acercar en lo posible el sistema real existente al sistema ideal pretendido.

Las ideologías caracterizan a diversos grupos, sean un grupo social, una institución, o un movimiento político, social, religioso o cultural.El concepto de ideología es semejante, pero se diferencia del de cosmovisión (Weltanschauung) en que éste se proyecta a una civilización o cultura entera (cosa que también puede decirse del concepto de ideología dominante) o se restringe a un individuo.

El término ideología fue formulado por Destutt de Tracy (Mémoire sur la faculté de penser, 1796),  y originalmente denominaba la ciencia que estudia las ideas, su carácter, origen y las leyes que las rigen, así como las relaciones con los signos que las expresan.Los primeros filósofos que estudiaron la «ideología», los psicologistas franceses (Condillac, Cabanis, Destutt de Tracy), situaron esa necesidad en el «yo interior», interpretado de diversas formas (psicologismo y psicofisiologismo). El sujeto se opone a lo exterior, que se da como suceso, puesto que requiere la reflexión individual. Estos filósofos franceses pretendían estructurar una teoría sobre el materialismo primitivo de las sensaciones y de ahí su derivación en emociones, pasiones y sentimientos. De manera que del hecho, del suceso o del acontecimiento exteriores se pasa psicológicamente a la manera interior de captar las cosas y apreciar estas categorías de la psicología personal.

Más tarde el compromiso político de filósofos sociales (socialistas premarxistas, Saint-Simon, Fourier, Proudhon) situó el interés en las necesidades de la vida social. El vuelco que protagonizó al extenderse al ámbito de la sociedad fue considerable. Del interés del individuo se pasó al interés del grupo. Esto provocó que se acuñase el calificativo de «doctrinarios» para referirse a los «ideólogos» en su enfrentamiento con el poder, lo que confirió a la palabra un sentido peyorativo que a día de hoy no ha perdido.

Después del psicologismo de los franceses, se pasó, primeramente, a las formas filosóficas propias y, posteriormente, a las relaciones económicas. El sentido más elaborado de ideología, en el primer sentido, es el de Hegel y, en el segundo, de Marx.Se consideró la ideología como una «escisión de la conciencia», que produce la alienación, bien sea ésta considerada como meramente dialéctica del pensamiento, en el idealismo de Hegel, o dialéctica material en el materialismo de Marx. Karl Marx dota de un contenido epistemológico al concepto de ideología.

Para Marx la ideología es el conjunto de las ideas que explican el mundo en cada sociedad en función de sus modos de producción, relacionando los conocimientos prácticos necesarios para la vida con el sistema de relaciones sociales; la relación con la realidad es tan importante como mantener esas relaciones sociales, y en los sistemas sociales en los que se da alguna clase de explotación, evitar que los oprimidos perciban su estado de opresión. Marx usa el término con el significado de “falsa conciencia“, y lo aplica a los sistemas filosóficos, jurídicos, políticos y religiosos, en la medida en que considera que no se basan en la realidad, sino en ilusiones sobre la realidad. Las ideologías, según su concepción del término,  no sólo desvirtúan la realidad, sino que se presentan también como sistemas de justificación de la misma realidad que desvirtúan. La superestructura ideológica la constituyen, pues, el conjunto de las ideas, creencias, costumbres, etc., plasmadas en las formas ideológicas de la cultura, la religión, la filosofía, etc., con las que se justifica la “naturalidad” y “legitimidad” del modo de producción del que derivan y cuya realidad social enmascaran.

 

En el siglo XX, la ideología es considerada como problema de comunicación social.Para Habermas, la ideología expresa la violencia de la dominación que distorsiona la comunicación. Es pues necesaria una hermenéutica de la emancipación y liberación. De la misma forma, Marcuse subraya este hecho en el seno de las clases sociales, en particular políticamente dentro de los partidos y sindicatos.

Karl Mannheim y Max Scheler enmarcan la ideología en el marco de la sociología del conocimiento. Mannheim distingue entre ideología parcial, de tipo psicológico, e ideología total, de tipo social.

Sartre, por su parte, introduce una idea de «ideología» completamente diferente. Para Sartre la ideología es fruto de un pensador «creador», capaz de generar un modo de ver la realidad.Por otro lado, Willard van Orman Quine liga la ideología a un modo razonado de considerar la ontología.

Sin embargo, es difícil comprender cuándo y en qué términos una filosofía pasa a ser ideología. Max Weber afirma que las filosofías se seleccionan primero para ser ideologías después, pero no explica, cuándo, cómo y por qué. Lo que sí podemos asegurar es que existe una relación dialéctica, es decir de discurso, entre ideas y necesidades sociales, y que ambas son indispensables para configurar una ideología.

El contemporáneo filósofo político australiano Kenneth Minogue se dedicó a observar la noción marxista de ideología en su obra La teoría pura de la ideología.Las características de esta noción de ideología como “dogma crítico” se destacan particularmente en el marxismo, y todas tendrían como particular característica su tendencia a degenerar en “sociologismos” y “psicologismos” autocontradictorios (teorías conspirativas en las cuales las formas de organización social no serían necesidades históricas que generarían a los grupos sociales dominantes y sus “ideologías”, sino a la inversa serían elites las que crearían la sociedad con una ideología que haría posible su poder; idea esta última que el epistemólogo Karl Popper ya había denunciado como parte de un marxismo vulgarizado y malinterpretado).La tesis de Minogue fue de gran influencia a fines del siglo XX en los círculos políticos e intelectuales más cercanos al pensamiento demoliberal, conservador y neoconservador.

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Denominar al siglo XX como siglo de las ideologías es una expresión acuñada por el filósofo Jean Pierre Faye en 1998.El término ideología, reservado en el siglo XIX al debate intelectual , se convierte en el siglo XX en el vehículo de grandes movimientos sociales y de pensamiento, sobre el soporte de grandes masas que son adoctrinadas por los nuevos medios de comunicación, la propaganda, la violencia y la represión.Surgen así ideologías enfrentadas a las propuestas en el siglo anterior, como el fascismo , opuesto al marxismo  y al liberalismo en su versión democrática (que a su vez había sido criticado por el marxismo), pero también sobreviven otras, como el propio marxismo elaborado en una serie de corrientes, el liberalismo,  el conservadurismo, el socialismo democrático, el anarquismo y los nacionalismos.Después de la Segunda Guerra Mundial surgen ideologías no estrictamente políticas, como el  feminismo, el pacifismo, el ecologismo y los movimientos por la igualdad racial y el reconocimiento de la identidad sexual, con fuerte vocación transformadora de la sociedad.

A finales del siglo  sin embargo, se entra en una época de infravaloración de lo ideológico, de la mano de las ideologías conservadoras, de forma que algunos han proclamado el ocaso de los ídolos, como “El fin de las ideologías”.Es así como desde las décadas de 1980 y 1990, el concepto de ideología sufre una devaluación por su inadecuación a nuevos paradigmas intelectuales emergentes, como el deconstructivismo de Jacques Derrida, o lo más genéricamente llamado postmodernidad, que proponen un pensamiento débil ( concepto acuñado por Gianni Vattimo), en cierto modo una ideología flexible y acomodable a las situaciones de cambio desconcertante que ocurren en el periodo de final de siglo y milenio (especialmente la caída del muro de Berlín).

En ese contexto cultural surgen varias ideas que incluso proclaman el triunfo del pensamiento único y el “Fin de la Historia”(Francis Fukuyama) o el “Choque de civilizaciones” ( Huntington). Una adaptación a la globalización y el liberalismo económico triunfante desde posiciones socialdemócratas (el laborismo británico de Tony Blair o incluso la presidencia de Bill Clinton) es la formulación del concepto de la tercera vía por parte de Anthony Giddens, que en la práctica es una aproximación a muchas concepciones del conservadurismo.

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Sin embargo, a comienzos del siglo XXI, estas tesis se han visto superadas por la realidad, con la aparición de movimientos altermundistas y antiglobalización, así como el denominado “socialismo del siglo XXI“, cuyos planteamientos ideológicos se oponen al planteamiento neoliberal predominante.Y también por medio de planteamientos filosóficos que plantean que la ideología tiene una relación intrínseca con la filosofía, es decir, que toda filosofía tiene un contenido ideológico, aunque no todas lo reconozcan o sean conscientes de ello, propuesto por el filósofo  hispanomexicano Adolfo Sánchez Vázquez. O aquellos que plantean desde la interpretación marxista del término, que las democracias puedan ser algo más que meras ideologías, como el materialismo filosófico de Gustavo Bueno.

También el mundo religioso se ha renovado y han encontrado acomodo en la justificación ideológica de todo tipo de intereses,  tanto en los países desarrollados como en los subdesarrollados, surgiendo movimientos como  el cristianismo integrista, tanto católico como protestante y el fundamentalismo islámico. Es así como, no se produce tanto un choque de civilizaciones ( el Occidente cristiano contra el Oriente islámico), si no un choque de ideologías (el integrismo o fundamentalismo contra el laicismo).

 

Como conclusión a esta introducción, podemos decir que, siendo la política una actividad de la que es muy difícil sustraerse, la clase trabajadora española, a principios del siglo XX, estaba altamente politizada.Organizada en sindicatos, para defender sus derechos, la corriente predominante era el anarcosindicalismo, expresado en la CNT, que había experimentado un crecimiento en su afiliación desde su fundación en 1910, y que se debatía entre las tesis radicales de la FAI y el grupo posibilista, que expresa la conveniencia de participar en un frente más amplio.Ante el vacío de poder que supuso la sublevación militar, la clase obrera toma la iniciativa, oponiendose a los militares sublevados y poniendo en práctica sus ideas.

El anarcosindicalismo, como corriente del anarquismo, no deja de ser una teoría política, que tiene una serie de planteamientos y unas finalidades concretas, y que utiliza una serie de medios para lograrlas.

Toda teoría política es una teoría de la república, entendiendo ésta desde su etimología latina de cosa pública(lat. res publica), y toda teoría de la república, aún aquellas que anuncian la muerte de las ideologías, o pretenden despojarse de ellas “purificándose“, tienen un contenido ideológico, si entendemos este como estudio de las ideas.Porque, aún diseccionando el término en sus componentes etimológicos, e intentando suprimir aquello que sobra, no podemos obviar que la ideología es la expresión de las ideas, y por tanto, no podríamos suprimir las ideas, que son lo esencial, ni el logosentendiendo este como la palabra en cuanto meditada, reflexionada o razonada, pues la palabra es el medio con el cual el ser humano expresa sus razonamientos.Sin embargo, el peligro de las ideologías es que, en casos extremos, pueden llevar a negar la posibilidad de disentir, dando por verdad irrefutable sus postulados.Esto convierte a la ideología en un dogmatismo, pues se cierra a las ideas de los demás como posible fuente de soluciones a los problemas que se plantean en el día a día.

El anarquismo evita convertirse en dogmatismo dado que no hay una sola posición definida que todos los anarquistas mantengan.Las corrientes del anarquismo , según las observaciones de David Graeber, “emergen casi invariablemente sobre alguna clase de principio organizacional o forma de práctica”.

Antes de pasar a describir esos principios, vamos a dar una serie de definiciones.

Definiciones.

Principios: Máximas ,ideas o normas que rigen el pensamiento o la conducta.

TácticasProcedimientos que se siguen o métodos que se emplean para conseguir un fin determinado o ejecutar algo.

FinalidadesMotivos, objetivos o funciones de algo.Fines con que o por que se hace una cosa.

Principios.

Errico Malatesta decía que “anarquista es, por definición, aquél que no quiere estar oprimido y no quiere ser opresor; aquél que quiere el máximo bienestar, la máxima libertad, el máximo desarrollo posible para todos los seres humanos.” Tomando como base sus palabras, el anarquismo se opone a una serie de principios y defiende otros.

Contra la Propiedad: Porque es una injusticia inhumana el que una persona detente la riqueza producida por otras personas o la tierra que sólo a la humanidad pertenece, y es un atributo para la sociedad, tan importante como la vida lo es para el individuo. Porque tiene su origen en un violento y criminal despojo del más fuerte contra el más débil, creando la odiosa existencia de los parásitos de la sociedad, que no tienen otra misión social que la de vivir del trabajo ajeno, mediante la explotación y miseria de los demás. Porque crea el capitalismo y establece la ley del salario, que condena al ser humano a una permanente esclavitud económica y a los vaivenes de la desequilibrada economía.

Contra el Principio de Autoridad: Por suponer ésta el relajamiento de la personalidad humana al someter a unas personas a la voluntad de otras, despertando en ellas instintos que le predisponen a la crueldad e indiferencia ante el dolor de un semejante; y por ser la autoridad el instrumento que sirve para someter por la violencia al individuo a los intereses de la propiedad.

Contra el Estado: Porque coarta el libre desenvolvimiento y normal desarrollo de las actividades éticas, filosóficas y científicas de los pueblos; y por ser el fundamento básico que mantiene el principio de autoridad y defiende la propiedad mediante los cuerpos armados, la policía la magistratura y la cárcel. Porque mantiene al ejército y la armada, cuya misión destructora es inhumana al lanzar unos pueblos contra otros, destruyendo los sentimientos de sociabilidad y solidaridad propios del ser humano, para convertirse en medio de dominación de los pueblos fuertes contra los débiles.

Contra la Política: Porque, entendiendo política como actividad desempeñada por los políticos en el seno del Estado para obtener privilegio y poder, esta presupone la anulación de la persona, ya que, entregando la voluntad propia a otra extraña, se desvirtúan los intereses colectivos por una falsa mayoría parlamentaria. La política es el medio que emplea el vigente sistema de dominación (la democracia representativa al servicio de las oligarquías y el Capital) para legitimar los intereses de la propiedad y las leyes en su tarea de respaldo y defensa del Estado.

Contra las Religiones: Porque atentan contra el libre pensamiento, creando una jerarquía moral que predispone a admitir sin protesta toda tiranía y desvirtúan las relaciones sociales por el terror y el fanatismo, negador de la razón y el progreso científico.

Contra otras formas de Poder: Contra todo tipo de prejuicios raciales, sexuales o de cualquier otra condición que impidan el desarrollo libre y en igualdad de los seres humanos. Contra las estructuras que derivan del Estado y el Capital creadas para un mejor sostenimiento del Sistema, que suponen el sacrificio de la Libertad individual y colectiva en pro de una delegación hacia personas supuestamente más cualificadas que pretenden representarnos, tales como partidos y sindicatos reformistas. Contra las jerarquías de toda índole.

Promulga pues los siguientes:

La Libertad: Entendida como el desarrollo natural, sin condiciones de todos ser nacido, actuando atendiendo a los dictados de su propia conciencia y voluntad con independencia para pensar, expresarse y actuar. Es, por tanto, la negación de cualquier forma de autoridad que somete moral y materialmente. Esta idea de Libertad lleva implícitas:

La Igualdad: De todos los seres vivos, a todos los niveles, por lo que las relaciones deben basarse en el libre consentimiento y la revocabilidad de los acuerdos. Para que las relaciones sean libres y justas no puede existir la propiedad privada pues ésta mantiene y es fuente de todas las desigualdades. Redistribuyendo y reorganizando la producción, se eliminarían los brazos ociosos de esta sociedad. Colectivizando la propiedad y poniendo a disposición de les productores la tierra y los instrumentos de trabajo, las relaciones económicas serían igualitarias porque buscarían satisfacer las necesidades de la comunidad, no enriquecerse; como ocurre en el Sistema capitalista, que busca, por encima de todo, el beneficio económico de unos/as pocos/as. El concepto de igualdad es contrario a toda idea de nación o patria, las fronteras son un invento de los Estados para salvaguardar sus intereses, crear conflictos y desigualdades absurdas entre las personas.

La Solidaridad y el Apoyo Mutuo: Como forma de vida en contra de la competitividad y la explotación de unos sobre otros. La Solidaridad como principio que sostiene las relaciones sociales y medio para resolver posibles conflictos, respetando las diferencias, la libertad individual y el bien colectivo. Practicando el apoyo recíproco y la sinceridad en todas las relaciones. Combatimos las divisiones sociales de clases formadas sobre el privilegio de unas personas sobre otras. Nos mostramos contrarios a las ideas de las religiones con sus supersticiones, a los desequilibrios ecológicos, la medicina intoxicante y al desprecio al resto de los animales y seres, siendo defensores de la libre sexualidad y contrarios a la dominación de un sexo sobre otro. El anarquismo es contrario a los sistemas de educación jerárquicos y competitivos; defendemos la Pedagogía Libertaria.

Tácticas.

Los fines no justifican los medios, éstos solo pueden aplicarse en función de sus principios. El anarquismo entiende las tácticas como sus principios desarrollados en todos los órdenes de vida social:

La acción directa: La actuación permanente sin intermediarios, la persona se enfrenta directamente con sus problemas tomando las riendas de su vida sin interferencias, desarrollando así su capacidad de autodefensa. Está en contra del conformismo ya que impide la acción directa creando pasividad y despreocupación. Promulga la abstención activa electoral. Su objetivo no es conquistar el poder político, sino destruirlo, por lo que no colabora con el Estado. La acción directa no implica necesariamente acción violenta. Frente a las agresiones y humillaciones a que el capital somete al ser humano, apoya las luchas obreras de matiz anarcosindicalista.

El asamblearismo: El anarquismo está en contra de jerarquías y vanguardias, por lo tanto las decisiones son tomadas en asambleas en las que todos los miembros tienen voz y voto. Las decisiones serán tomadas por consenso buscando la unanimidad, evitando establecer la dictadura de la mayoría sobre la minoría, alcanzando así decisiones más satisfactorias para todos.

Finalidades:

La finalidad  del anarquismo es que las ideas anarquistas incidan en el pueblo de tal manera que se recupere la conciencia social así como la conciencia de la clase trabajadora, que entiende que está basada en la explotación del trabajo asalariado.

Se puede decir, por tanto, que su finalidad es alcanzar una sociedad basada en la libertad, en la igualdad, y la solidaridad entre las personas. Llama a esta sociedad comunismo libertario, que es el único modelo  de organización social que, según el anarquismo,  permite un equilibrio con la naturaleza, así como un desarrollo social basado en los principios anarquistas.

Para sintetizarlo y que quede más claro, todo lo anterior se resumiría en la siguiente canción:

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