Al alba.

Se cumplen 40 años de los últimos fusilamientos del régimen franquista. Estas ejecuciones, las últimas de la dictadura franquista, poco antes de la muerte del general Francisco Franco, levantaron una ola de protestas y condenas contra el gobierno de España, dentro y fuera del país, tanto a nivel oficial como popular.Fueron las últimas penas de muerte y se produjeron el 27 de septiembre de 1975 en las ciudades españolas de Madrid, Barcelona y Burgos, siendo ejecutadas por fusilamiento cinco personas: tres militantes del FRAP, José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz, y dos militantes de ETA político-militar, Juan Paredes Manot (Txiki) y Ángel Otaegui.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: José Luis Sánchez Bravo, Xosé Humberto Baena, Ramón García Sanz, Ángel Otaegi y Juan Paredes

Los procesos judiciales se realizaron mediante el procedimiento militar sumarísimo, para evitar que los juicios se alargaran en medio de un debate internacional cada vez más vivo. Uno de los abogados de los miembros del FRAP juzgados en El Goloso (Madrid), Juan Aguirre, recordaba, en un acto organizado por el Centro Internacional de Prensa, en Madrid, aquellos procesos carentes de las más mínimas garantías. “La única garantía o seguridad jurídica era que había que fusilar. Pudimos hablar con nuestros defendidos el día antes del juicio y apenas 5 minutos, única y exclusivamente para que nos firmaran el escrito de designación. No nos entregaron el escrito de acusación del fiscal hasta que se lo solicitamos. Querían que hiciéramos nuestras conclusiones y pidiéramos pruebas sin saber de qué se les acusaba”. Tanto Juan Aguirre como el resto de abogados defensores, excepto dos, fueron expulsados de la sala del juicio a punta de pistola solo por intentar denunciar las irregularidades del proceso.

A finales del verano del año 1975, había pendientes diversos Consejos de Guerra y varias condenas a muerte en ciernes. Garmendia y Otaegui por un lado, además del sumario militar por el atentado de la calle Correo de Madrid, que involucraba a los procesados Eva Forest, Durán y María Luz Fernández. Otros procesos seguían su marcha como el del atentado contra Carrero Blanco, y otros casos contra miembros del FRAP por la manifestación del 1 de mayo del 73 en la que murió un policía.

El 26 de septiembre de 1975, el Consejo de Ministros revisaba las once sentencias de muerte dictadas por varios Consejos de Guerra celebrados desde finales de agosto. A cinco de los condenados se les denegó la conmutación de la pena por la de reclusión y fueron ejecutados al día siguiente por la mañana.

Se hicieron varios intentos para evitar las ejecuciones. Hubo varias protestas de abogados en el Colegio de Abogados de Barcelona y se realizaron gestiones con el Vaticano.Pablo VI envió un mensaje solicitando clemencia. El primer ministro de Suecia Olof Palme salió por las calles de Estocolmo pidiendo con una hucha en favor de las familias de los condenados. Nicolás Franco, hermano del dictador, le escribió pidiéndole que reconsiderara su decisión. La madre de Otaegui visitó al cardenal Jubany, al obispo Iniesta y al cardenal Vicente Enrique y Tarancón.

Las irregularidades de los procesos realizados ya habían sido denunciadas por el abogado suizo Chistian Grobet que había asistido como observador judicial al consejo de guerra de Txiki en nombre de la Federación Internacional de Derechos del Hombre y de la Liga Suiza de Derechos del Hombre.

El presidente mexicano Luis Echeverría pide la expulsión de España de las Naciones Unidas, doce países occidentales retiran sus embajadores en Madrid. Las embajadas españolas de diversas ciudades son atacadas por los manifestantes quemándose la de Lisboa.

La respuesta del régimen es la convocatoria de una manifestación de adhesión en la madrileña plaza de Oriente, manifestación preparada por el teniente coronel José Ignacio San Martín. Francisco Franco, físicamente muy debilitado, estuvo acompañado del entonces príncipe de España Juan Carlos de Borbón en la que sería la última aparición pública del dictador.Esta manifestación, que se realizó el 1 de Octubre, se hizo coincidir con el 39 aniversario de la proclamación de Franco como Jefe del Estado.Como curiosidad, su sucesor a título de Rey, Juan Carlos I de Borbón, no llegó a cumplir los 39 años de reinado por unos meses, ya que abdicó en Junio de 2014, y fue proclamado rey el 22 de Noviembre de 1975, dos días después de la muerte de Franco.

Como reacción a los fusilamientos en el País Vasco se decretaba una huelga general en pleno estado de excepción que era seguida mayoritariamente, por las diferentes ciudades españolas se multiplicaban los paros y las protestas y en el mundo el clamor contra las ejecuciones no cesaba. Hay protestas populares casi todas las ciudades importantes y capitales. Se llega a asaltar o intentar asaltar las embajadas y consulados españoles y se boicotean los intereses de España en algunos lugares como en Francia.

Popularmente se asocian estos acontecimientos con el tema musical Al alba, probablemente el más famoso y significativo de toda la carrera de Luis Eduardo Aute , fue dedicado a las víctimas de los últimos fusilamientos del franquismo, pero consiguió burlar la censura de la época al disfrazarla como una canción de amor. Fueron el último acto sangriento de una dictadura que terminaba igual que comenzó, matando; y para que no se olvide, terminamos esta entrada con la canción le que presta su título.

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