La rebelión que cambió el calendario.

 

Acaba de comenzar un nuevo año y, como de costumbre, la celebración por ese hecho se extiende por todo el globo.Sin embargo, el 1 de enero no tiene ningún significado astronómico especial, ¿por qué celebramos el Año Nuevo precisamente ese día? La elección del 1 de enero tiene más que ver con las vicisitudes de la historia, y se lo debemos a un puñado de celtíberos rebeldes del siglo II antes de la Era común.

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Tras la primera guerra celtíberaTiberio Sempronio Graco, procónsul de la Hispania Citerior, firmó  pactos con las tribus de los belos y los titos, consiguiendo una cierta pacificación y atracción de las élites indígenas hacia Roma.Por estos pactos, los oppida celtíberos deberían pagar un tributo anual y prestar servicio militar en las legiones romanas, a cambio podrían mantener la autonomía y se prohibía amurallar nuevas ciudades.

Hacia el año 154 a.E. c., los habitantes de Sekaisa (Segeda)–cerca de la actual Calatayud, en Zaragoza– con el fin de proteger a su creciente población, comenzaron a construir una nueva muralla. Este hecho incumplía los tratados, por lo que cuando la noticia llegó a Roma, el Senado ordenó que se paralizaran las obras. Además, aprovecharon para reclamar el pago de tributos y la entrega de tropas.

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A pesar de la advertencia, los belos de Segeda argumentaron que Graco había prohibido que se fundaran nuevas ciudades fortificadas, pero no que se amurallaran las ya existentes. En cuanto a la entrega de tributos y soldados, los segedanos recordaron a Roma que habían quedado exentos de dicho pago.

Roma no tardó en tomar la decisión de actuar contra aquellos rebeldes celtíberos. Sin embargo, había un problema. Para poder reclutar un ejército capaz de derrotar a los celtíberos había que esperar a que se celebraran las elecciones anuales de magistrados, que tenían lugar al inicio del año, en aquel entonces el 15 de marzo (en el Idus de Martius ). Aquello suponía un gran inconveniente, pues contando con el tiempo para llevar a cabo la leva y el traslado de la tropa, era muy probable que a la llegada de las legiones a la Celtiberia los belos hubieran terminado de fortificar Segeda y, para colmo, con el duro invierno ya comenzado.

Esa fue la razón de que los romanos tomasen una decisión inaudita: trasladaron el comienzo del año del 1 de marzo al 1 de enero. De esta manera el Senado decidió enviar al cónsul Quinto Fulvio Nobilior con un ejército de treinta mil hombres en el 153 a.E.c. utilizando la rebelión de los segedanos como casus belli para la conquista de la Celtiberia.

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Y es así como el inicio de la segunda guerra celtíbera cambió el día en que daba comienzo el año en el calendario romano, el cual , con algunas modificaciones, sigue rigiendo nuestros designios diarios.

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