El sueño de la razón produce monstruos (VII)

El incidente en el aeropuerto de Colonia nos demuestra hasta qué punto, el pánico producido por una ola de sucesos terroristas, puede llevar a vulnerar los derechos fundamentales, y a proceder a situaciones imprevistas,en aras de la seguridad, por el simple hecho de mantener una conversación, donde se mencionen palabras como “bomba” o “atentado”, por ejemplo.

Los recientes tiroteos en Estados Unidos, con especial énfasis en el producido en Virginia, ponen de relieve la situación de violencia y miedo que vive la sociedad norteamericana.

Un agujero de bala en una ventana después del tiroteo en Alexandria, Virginia.

 

I-g-Terrorismo (VII)

En Europa, el fenómeno del terrorismo no es nuevo.Como ya hemos visto, durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, grupos nacionalistas y antiautoritarios, tanto de derecha como de izquierda o sin significación política, cometieron atentados terroristas.

El conflicto de Irlanda del Norte (también conocido en inglés como The Troubles o Los Problemas) fue un conflicto armado interétnico en Irlanda del Norte, que provocó gran pérdida de vidas humanas durante la segunda mitad del siglo XX. Enfrentó, por un lado, a los unionistas de Irlanda del Norte (de religión protestante, mayoritaria en la región), partidarios de preservar los lazos con el Reino Unido, y por otro lado a los republicanos irlandeses, en su mayoría católicos y demográficamente minoritarios, partidarios de la independencia o bien la integración de la provincia en la República de Irlanda, país de religión católica. Ambos bandos recurrieron a las armas, y la provincia se hundió en una espiral de violencia que duró desde el 8 de octubre de 1968 hasta la firma del Acuerdo de Viernes Santo, el 10 de abril de 1998, que sentó las bases de un nuevo gobierno, en el cual católicos y protestantes comparten el poder.No obstante, la violencia continuó después de esta fecha y todavía continúa de forma ocasional y a pequeña escala.The Troubles han sido varias veces descritos como terrorismo, conflicto étnico,una guerra de guerrillas,un conflicto de baja intensidad, e incluso una guerra civil. La violencia del conflicto sobrepasó en muchas ocasiones las fronteras de Irlanda del Norte, extendiéndose hacia la República de Irlanda y el Reino Unido. Si bien nunca fue una guerra declarada, la gran cantidad de bajas sufridas por las fuerzas militares británicas (725 muertos y miles de heridos), los recursos empleados por el gobierno británico durante más de veinticinco años, la destrucción causada en muchas ciudades y pueblos de Irlanda del Norte y el Reino Unido y el complejo arsenal usado por los grupos paramilitares apuntan hacia una guerra de facto.

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El Conflicto moderno de Irlanda del Norte se considera generalmente que comenzó en 1968, cuando empezaron a extenderse los disturbios y los desórdenes públicos durante las manifestaciones de la NICRA. Esta asociación lanzó en 1967 una campaña pacífica para defender los derechos civiles de la minoría católica, al estilo del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos de Martin Luther King. La NICRA buscaba la solución de los agravios sufridos por católicos y nacionalistas en Irlanda del Norte. Concretamente, querían acabar con la práctica del gerrymandering de las circunscripciones electorales, que confinaban a los católicos a unos pocos consejos locales; la abolición del sufragio censitario ligado al pago de impuestos, que dotó a los protestantes —normalmente más ricos— de un poder electoral desproporcionado; finalizar con la percepción católica de una injusta adjudicación de trabajo y vivienda; y abolir el Acta de Poderes Especiales (que permitía la detención de sospechosos y otras medidas represivas) que se consideraba que estaba dirigida especialmente contra los nacionalistas.

Los disturbios empeoraron a lo largo del año, alcanzando su mayor gravedad en la Batalla del Bogside (12-14 de agosto de 1969), una serie de violentos disturbios entre nacionalistas y policías en el barrio de Bogside, el barrio nacionalista de la ciudad de Derry. Los disturbios comenzaron cuando los residentes católicos de Bogside comenzaron a increpar un desfile de los Apprentice Boys of Derry a su paso por el barrio. Los disturbios entre policías y lealistas por un lado, y los residentes del barrio por otro continuarían durante dos días, hasta que llegaron las tropas del ejército británico para restaurar el orden.

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A principios del decenio de 1970, se vivió en Irlanda del Norte una expansión de la violencia política, llegando a su cénit en 1972, año en que murieron 479 personas.Existen varias razones que explican esta escalada de la violencia, siendo la principal la formación del IRA Provisional, una escisión del IRA. El resto de la organización pasó a conocerse como IRA Oficial.El IRA Provisional estaba decidido a comenzar una lucha armada contra el control británico de Irlanda del Norte, dispuestos a desempeñar el papel de “defensores de la comunidad católica”, más que buscar la unión entre los proletarios de las comunidades católicas y protestantes, que se había convertido en el objetivo de los “Oficiales”.

El IRA Provisional estaba decidido a comenzar una lucha armada contra el control británico de Irlanda del Norte, dispuestos a desempeñar el papel de “defensores de la comunidad católica”, más que buscar la unión entre los proletarios de las comunidades católicas y protestantes, que se había convertido en el objetivo de los “Oficiales”.

Los unionistas vieron esta campaña del IRA Provisional como la causa principal del Conflicto. Los nacionalistas arguyen que esta escalada de violencia fue causada por el desengaño sufrido tras derrumbarse las esperanzas que nacieron alrededor de los movimientos por los derechos civiles y la represión que se dirigió posteriormente contra la comunidad católica-republicana. Los nacionalistas basan esta opinión en los graves brotes de violencia que se produjeron a principios de los años 1970, comenzando por el toque de queda impuesto en Falls Road, en cuyos incidentes el ejército británico mató a 4 personas en los tiroteos contra miembros del IRA, las alegaciones católicas de tortura y la discriminación policial (cuando acabó la política de detenciones sin juicios, sostenida por el gobierno británico entre 1971 y 1975, de los 1 981 detenidos, 1 874 eran católicos/republicanos y 107 eran protestantes o lealistas. El evento más recordado por los nacionalistas es el Domingo Sangriento, cuando el ejército británico disparó contra una manifestación nacionalista pacífica, matando a 14 personas.

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El IRA Provisional (conocidos también como “Provos”) se formó a finales de 1969, y pronto comenzaron con una serie de respuestas agresivas a los ataques de los lealistas y la policía, ganándose el apoyo de los guetos católicos. Aunque el IRA Oficial estaba en un proceso de reforma y a pesar de sus ideas marxistas (que buscaban más la unión de los proletarios que la separación de las comunidades), comenzaron su propia campaña militar en respuesta a la escala de violencia por parte de ambos bandos y al deterioro de las relaciones entre católicos y el ejército británico. Para 1972, la campaña de los “Provisionales” había sido de tal magnitud que habían matado a más de 100 soldados, herido a más de 500 y explosionado más de 1 300 artefactos (la mayoría contra intereses comerciales). Esta campaña de explosiones se cobró la vida de muchos civiles, especialmente el conocido como Viernes Sangriento, cuando 22 bombas fueron colocadas en el centro de Belfast, matando a 9 personas e hiriendo a más de 130. El IRA Oficial, que nunca estuvo totalmente comprometido con la lucha armada, canceló su campaña y declaró un alto el fuego en junio de 1972, luego del controvertido asesinato de un soldado del ejército británico de origen católico. Los “Provisionales”, sin embargo, a pesar de su alto el fuego temporal en 1972 y las conversaciones que se sostuvieron con los británicos, estaban decididos a continuar su campaña hasta la consecución de una Irlanda unida.

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Los paramilitares lealistas, incluyendo a la Ulster Volunteer Force y a la recién fundada Ulster Defence Association respondieron a esta expansión de la violencia con una campaña de asesinatos de nacionalistas, aunque los lealistas identificaban como tales a cualquier católico. El IRA Provisional cometía nuevos asesinatos de protestantes como represalia. En ambos bandos se produjeron crímenes especialmente horribles, como el caso de los Shankill Butchers, que golpeaban y torturaban brutalmente a sus víctimas antes de matarlas —aunque su modus operandi los acerca más a unos asesinos en serie que a terroristas políticos, a pesar de su anti-catolicismo y su pertenencia a la UVF— o la Masacre de Kingsmill, donde 10 trabajadores protestantes fueron fusilados.El gobierno británico, viendo desde Londres que la administración norirlandesa era incapaz de contener la situación, suspendió la autonomía del parlamento de Stormont (controlado por los unionistas) e Irlanda del Norte pasó a estar administrada directamente desde Londres. El nuevo gobierno tomó nota de algunas de las reivindicaciones del movimiento en defensa de los derechos civiles, como por ejemplo, redibujar los distritos electorales para hacerlos más representativos de la realidad (véase gerrymandering), expandir la posibilidad de voto a todos los ciudadanos y transferir la administración de la vivienda pública a una organización independiente.

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En 1973, los principales partidos nacionalistas y unionistas, junto con los gobiernos británico e irlandés, negociaron el Acuerdo de Sunningdale, que pretendía crear un acuerdo político en Irlanda del Norte, pero con una supuesta dimensión irlandesa que incluía a la República de Irlanda. El Acuerdo permitía un reparto de poder entre nacionalistas y unionistas, y se creaba un Consejo de Irlanda para alentar la cooperación transfronteriza.Finalmente fueron las acciones de los lealistas las que acabaron por derribar el Acuerdo de Sunningdale, organizados fundamentalmente alrededor de la UDA (que por entonces disponía de 20 000 efectivos), y por los trabajadores protestantes, que formaron el Consejo de Trabajadores del Ulster. Estos últimos organizaron una huelga general, que paralizó la vida económica de Irlanda del Norte, afectando incluso a servicios básicos como el agua y la electricidad. Los nacionalistas arguyeron que el gobierno británico no hizo lo suficiente para evitar esta huelga y respaldar el Acuerdo. Al final, el acuerdo tuvo una oposición tan grande y decidida, que los pro-Sunningdale acabaron por renunciar al reparto de poder, fracasando así el acuerdo.

 

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La violencia continuó durante el resto de la década de 1970. El IRA Provisional declaró un alto el fuego en 1975, pero volvió a las acciones armadas en 1976. Para entonces, el PIRA ya había perdido la esperanza de conseguir la expulsión de los británicos de una manera rápida, y comenzaron una estrategia conocida como la Larga Guerra, que implicaba el uso de una violencia menos intensa pero más sostenida en el tiempo, que podía alargarse indefinidamente. El alto el fuego del IRA Oficial, promulgado en 1972, se convirtió en permanente, y la mayoría de la organización evolucionó hasta convertirse en el Partido de los Trabajadores, que condenaba cualquier tipo de violencia. Sin embargo, una nueva escisión de los “oficiales”, el Ejército Irlandés de Liberación Nacional (INLA), continuó apoyando las campañas violentas.

Los sucesivos gobiernos británicos, tras haber fracasado en sus intentos por conseguir un acuerdo político, trataron de “normalizar” la situación en Irlanda del Norte. Reginald Maudling, Ministro de Interior en 1971, describió su política como la de tratar de mantener el conflicto «en un nivel de violencia aceptable». Esta política de normalización tuvo aspectos controvertidos, como la eliminación del estatus de presos políticos para los paramilitares. Desde 1976, los presos paramilitares fueron juzgados en las Diplock courts, tribunales ad hoc en los que no participaba un jurado para evitar la intimidación a sus miembros. El fin de estas políticas era reducir la importancia de las acciones de los paramilitares equiparándolas a los delitos de criminales ordinarios. Las resistencias a estas políticas empujaron a 500 presos republicanos a comenzar las llamadas Blanket protest (en la que se negaban a vestir el uniforme de los criminales ordinarios, que sustituyeron por las mantas de las celdas) y la Dirty protest (negándose a limpiar su celda de orines y excrementos). Sus protestas culminaron con las huelgas de hambre de 1980 y 1981, teniendo como objetivo la restauración de su estatus de presos políticos

Durante las huelgas de hambre de 1981 murieron de inanición 10 prisioneros republicanos (7 del PIRA y 3 del INLA). El primer huelguista en morir, Bobby Sands, había sido elegido miembro del parlamento durante su huelga. Las huelgas de hambre fueron un evento muy importante para los nacionalistas, con más de 100 000 personas acudiendo al funeral de Bobby Sands. Desde la perspectiva republicana, estos eventos tuvieron una doble lectura. Por un lado, se demostró el nivel de apoyo de los nacionalistas a las acciones paramilitares de los republicanos. Por otro, demostraron el potencial de sus acciones como estrategias políticas y electorales. Como consecuencia de esta última lectura, el Sinn Féin, el brazo político del IRA Provisional, se presentó a las elecciones por primera vez.

Sin embargo, desde la perspectiva unionista, las huelgas de hambre parecían demostrar que la comunidad nacionalista apoyaba a los terroristas, y esta percepción separó aún más a ambas comunidades.

Las campañas de los paramilitares continuaron en ambos bandos hasta las respectivas treguas de 1994 y 1997. El número de víctimas durante las décadas de 1980 y de 1990 fue menor que durante los años 1970, pero la duración del conflicto, que pareció interminable, dejó tras de sí un legado sociológico muy negativo.

La estrategia conocida como Long War (‘guerra larga’) del PIRA fue directamente apoyada por las donaciones de armas de Muammar al-Gaddafi, que de esta manera pretendía desestabilizar al gobierno de Margaret Thatcher, como venganza por el apoyo de ésta al bombardeo estadounidense sobre Trípoli,donde murió una hija de Gadafi. Aunque disminuyó el número de militares asesinados por el PIRA respecto de la década de 1970, su capacidad para continuar su campaña se mantuvo intacta. Notables fueron las bajas británicas causadas por francotiradores republicanos. El PIRA también atentó contra obreros y otros trabajadores, tanto protestantes como católicos, que desempeñaban sus tareas en estaciones de policía y bases militares británicas.

En la segunda mitad de la década de 1980, los paramilitares lealistas, tales como la UVF y la UDA, importaron armas, lanzacohetes y explosivos de Sudáfrica. Con el nuevo arsenal, se produjo una escalada en el asesinato de católicos. Muchos de estos nuevos asesinatos se justificaron como respuesta al nuevo Acuerdo Anglo-Irlandés de 1985, que dio al gobierno irlandés un “papel consultivo” en relación a los asuntos internos de Irlanda del Norte.

Desde finales de los años 1980, el Sinn Féin, liderado desde 1983 por Gerry Adams, buscó una salida negociada al conflicto (aunque el IRA continuó con su campaña armada). Así comenzaron reuniones secretas con John Hume (líder del SDLP) y con representantes del Gobierno británico. Los lealistas también fueron representados en estas conversaciones a través de reverendo prebiteriano Roy Magee y del arzobispo anglicano Robin Eames.Después de un prolongado diálogo en segundo plano, las organizaciones paramilitares, tanto lealistas como republicanas, declararon el alto el fuego durante el año 1994.

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El año anterior fue particularmente difícil, y transcurrió marcado por las atrocidades de ambos bandos. La UDA y la UVF continuaron su escalada de asesinatos de católicos, y por primera vez, en 1993, los lealistas asesinaron a más civiles que los republicanos. Como respuesta, el IRA trató de acabar con la cúpula de la UDA en el Atentado de Shankill Road, en el que finalmente murieron 9 civiles protestantes. La espiral de violencia continuó, y los lealistas repondieron matando a ocho personas (sin afiliación política alguna, y dos de ellas protestantes) en una fiesta de Halloween en la Masacre de Greysteel.

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Mientras se desarrolló el proceso de paz, la violencia paramilitar continuó, aunque a un nivel mucho menor de lo acostumbrado. El Ejército Republicano Irlandés Provisional lleva a cabo el Atentado de Mánchester el 15 de junio de 1996. El UVF fue el primer grupo que sufrió una escisión como resultado del alto el fuego, con la aparición de la Fuerza Voluntaria del Ulster en 1996. En diciembre de 1997, el INLA asesinó en prisión al líder de la Fuerza Voluntaria del Ulster, Billy King Rat Wright, iniciando una serie de venganzas de lealistas contra católicos. Además, el IRA Provisional sufrió la escisión de dos grupos de la línea dura de la organización: el IRA Auténtico (RIRA) y el IRA de la Continuidad (CIRA), que continuaron con los atentados.

En agosto de 1998 una bomba del RIRA mató a 29 civiles en Omagh. La masacre agotó el poco crédito que tenían los grupos paramilitares “disidentes” entre la comunidad nacionalista. Actualmente, las diversas facciones del IRA son grupos pequeños y sin influencia política alguna. El INLA finalmente firmó un alto el fuego en 1998, una vez aprobado el Acuerdo de Viernes Santo.

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Desde entonces, la mayor parte de la violencia paramilitar ha consistido en venganzas internas.El PIRA entregó al mayor parte de arsenal entre agosto y septiembre de 2005, lo que significa que, al menos a corto y medio plazo, es incapaz de comenzar una campaña paramilitar a gran escala. En mayo de 2007, la UVF también renunció al uso de violencia, aunque todavía no se han dado pasos hacia la destrucción de su arsenal.

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