El sueño de la razón produce monstruos (X)

Cerramos el mes en el que se han cumplido 20 años del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, y que supuso una importante movilización en contra de ETA.También, el mes pasado se cumplieron 30 años del atentado de Hipercor, Por lo cual es un buen momento para recordar que, durante más de 40 años, ha habido atentados terroristas en este país, por lo que no tendríamos porqué sorprendernos ante la ola de atentados de corte islamista.Y más aún, cuando se frustran atentados  por la detención de sospechosos, tanto aquí, como en otros países, como ha sucedido recientemente en Australia.

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I-j-Terrorismo (X)

A finales de la década de 1940, la sensación de apatía y desinterés por la política se generalizaba entre los militantes de más edad del Partido Nacionalista Vasco. Temiendo perder contacto con la realidad política vasca, sus dirigentes intentaron captar a los más jóvenes por medio de la organización juvenil del partido, Euzko Gaztedi Indarra (EGI), que empezaba a formar una estructura en España a partir de 1952. Son esos grupos de jóvenes los que permanecieron políticamente activos en España. El grupo estudiantil EIA (Eusko Ikasle Alkartasuna, “Solidaridad de Estudiantes Vascos”) fue desmantelado por la policía del régimen en 1950.

Ekin surgió como grupo de estudio universitario en Bilbao en 1952. Trataba de dar carácter de continuidad a sus reuniones semanales en las cuales discuten temas relativos a la cultura. Entre sus miembros se encontraban hijos de familias acomodadas e incluso algunos miembros de EIA que habían sido detenidos en 1950. Con el fin de protegerse de la policía, el grupo permaneció cerrado a nuevos miembros durante el año siguiente a su fundación. Asimismo, sus integrantes procuraron formarse en sus principales áreas de interés: el conocimiento del pueblo vasco, su historia y su cultura. Ekin organizaba charlas y cursos clandestinos sobre estos temas.En principio, los miembros de Ekin mostraban un profundo respeto y simpatía hacia los militantes del PNV, así como a los miembros del Gobierno vasco en el exilio. Además, se interesaban por conocer la política vasca de la guerra y la inmediata postguerra. El entusiasmo se tornó decepción tras los primeros contactos.En 1953, el grupo empezó a abrirse al exterior, impartiendo cursillos de formación con los que esperaban captar a nuevos miembros. A través del PNV llegaron a conocer a EGI, proporcionando el partido la infraestructura necesaria para que Ekin se diese a conocer en Guipúzcoa. Sin embargo, las intenciones del PNV eran controlar a Ekin e integrarla en EGI, y lo consiguió al fundirse ambas organizaciones en 1956. Las intenciones de control fueron denunciadas por Ekin, lo que aumentó la tensión entre el partido y los jóvenes. En 1958, el BBB decide expulsar de EGI a Benito del Valle, miembro de Ekin. El grupo no aceptó la expulsión y se produjo una división en el seno de EGI entre aquellos que permanecen fieles al PNV y aquellos más próximos a Ekin. El grupo disidente decidió crear una nueva organización en el verano de 1959, Euskadi Ta Askatasuna (ETA).

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En los años cincuenta, la dictadura franquista obtuvo mayor reconocimiento internacional. Así, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) fue desposeído de su céntrica sede en París en 1951 y Franco firmó un Concordato con la Iglesia católica en 1953, fallando la estrategia occidentalista por vías diplomáticas que durante esos años había desarrollado el PNV.Ekin propugnaba una estrategia de «acción directa» y actuar así como un movimiento de resistencia vasco, en una época en la que abundaban las luchas de liberación nacional en el tercer mundo, como la descolonización de Argelia.El grupo disidente, constituido por aquellos que no aceptaron la expulsión de Benito del Valle, (  José Luis Álvarez Emparanza, ali. Txillardegi,  Julen Madariaga, Iñaki Larramendi y el propio del Valle), propusieron la creación de una nueva organización en una reunión en Deva a finales de 1958.Inicialmente se consideró el nombre Aberri Ta Askatasuna (‘Patria y Libertad’), pero fue descartado porque su acrónimo ATA significa «pato» en euskera vizcaíno. Por este motivo Txillardegi propuso el nombre Euskadi Ta Askatasuna (ETA).Usaron dicho nombre públicamente por primera vez en una carta dirigida a Jesús María Leizaola,  lendakari en el exilio, el 31 de julio de 1959, día en el que se celebraba tanto la festividad de San Ignacio de Loyola como el 64.º aniversario de la fundación del PNV. En 1959 la organización tenía junta directiva colegiada formada por Eneko Irigaray, David López Dorronsoro, Txillardegi, Benito del Valle, José Manuel Agirre, Julen Madariaga, Alfonso Irigoien y Patxi Iturrioz.

Cometieron su primera acción violenta el 17 de julio de 1961, al intentar hacer descarrilar un tren que transportaba a un grupo de franquistas que viajaban a San Sebastián para conmemorar el 25 aniversario del golpe de Estado de julio de 1936, que marcó el inicio de la Guerra Civil EspañolaSin embargo ETA todavía no se había decantado por la vía armada, sobre la que siguió discutiendo durante años.Algunos autores consideran que la primera víctima mortal fue la niña de 22 meses, Begoña Urroz Ibarrola, fallecida el 27 de junio de 1960 al explotar una bomba en una consigna de la estación de Amara en San Sebastián.​ El régimen franquista atribuyó el atentado a «elementos extranjeros, en cooperación con separatistas vascos y comunistas españoles» y más tarde la policía franquista señaló al Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRIL) —un efímero grupo hispanoluso antifranquista y antisalazarista fundado en 1959— como autor de este y otros atentados que habían tenido lugar por aquellas fechas.En 1992, el vicario de la diócesis de San Sebastián, José Antonio Pagola, basándose en el testimonio de una catequista, atribuyó este atentado a ETA. El ex-ministro y catedrático Ernest Lluch recogió esta versión y en 2000 publicó un artículo en el diario El Correo, donde exponía que habría indicios de que Begoña Urroz fuera la primera víctima de ETA . En 2010, el Congreso de los Diputados oficializó esta versión y declaró el 27 de junio como «Día de las víctimas del terrorismo».​ Sin embargo, como indican los historiadores Santiago de Pablo, Iñaki Egaña,Gaizka Fernández Soldevilla,​ y el periodista Xavier Montanyà,​ que tuvo acceso a los archivos policiales desclasificados,​ no hay fuentes fiables que permitan asegurar la autoría de ETA, mientras que todo parece indicar que se trató del DRIL.

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El intento de descarrilamiento resultó ser un completo fracaso;​ el maquinista se percató del hecho y no solo el tren no descarriló,sino que se desencadenó una durísima represión gubernamental que conllevó la detención de numerosos militantes y el exilio de otros. La organización quedó paralizada y casi desmantelada​ y muchos militantes, atemorizados, abandonaron la organización.Como contrapartida, la minoría que permaneció en ETA radicalizó su postura. Se produjo una situación nueva, con la aparición de un núcleo estable de huidos en el País Vasco francés cuya falta de empleo les proporcionaba tiempo para dedicar al trabajo en la organización. Contaban con el apoyo del grupo francés formado alrededor de Enbata y el auxilio económico de algunos exiliados residentes en México y Venezuela.Estos militantes refugiados en Francia encontraron una recepción muy hostil por parte del PNV, que todavía se sentía traicionado por la escisión de EGI. Esta reacción sorprendió a los miembros de ETA, pues, a pesar de la separación, todavía se consideraban parte de un mismo movimiento nacionalista.

A finales de 1961 la dirección de ETA decidió que era conveniente celebrar una asamblea de militantes con el fin de reflexionar y organizarse de cara al futuro.Su ideario, plasmado en esta asamblea celebrada en el monasterio benedictino de Nuestra Señora de Belloc de Urt (Francia) en mayo de 1962, se basaba en:La independencia del País Vasco, comprendiendo este los territorios españoles y franceses de Álava, Guipúzcoa, LabortNavarraSola y Vizcaya.La definición de ETA como Movimiento Revolucionario Vasco de Liberación Nacional, rehuyendo su consideración como un mero partido político.La defensa del euskera como elemento definidor de la identidad nacional vasca, superando la concepción racial defendida en su día por Sabino Arana.La defensa de la democracia representativa, con rechazo expreso de fascismo y comunismo.La defensa de la aconfesionalidad del Estado, rompiendo también en este punto con el catolicismo del nacionalismo vasco tradicional.

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Sin embargo, en 1962 no fue la pequeña ETA quién más preocupó al régimen del general Franco, sino el creciente movimiento obrero del norte de España con epicentro en Asturias.​ Una oleada de huelgas provocó que el Gobierno decretara el estado de excepción en varias provincias del norte. Tal realidad también afectó a ETA y, ya en agosto de 1963, Zutik!, su órgano de expresión, publicó un artículo titulado Los obreros hemos comenzado la lucha de contenido claramente anticapitalista que llamaba a la utilización de la lucha de masas y la violencia. El artículo es una muestra de que ya existía por esa época un sector obrerista de ideología claramente marxista​ dentro de ETA, sector que irá creciendo con el tiempo y que dará lugar a encendidas luchas internas.

La importancia que tuvieron las huelgas obreras fue tal que el mismo Txillardegi mantuvo varios contactos con Martín Santos y José Ramón Recalde, dirigentes de ESBA —la rama vasca del Frente de Liberación Popular (FLP)—, para explorar la posibilidad de crear conjuntamente unas «células fantasmas» que aparecerían solo para realizar una concreta actuación y desaparecerían a continuación. También hubo algunos contactos infructuosos en la cárcel de Carabanchel entre presos de ETA y del Partido Socialista Obrero Español(PSOE). En cualquier caso, la represión por las huelgas cayó principalmente sobre el Partido Comunista de España (PCE) y el FLP, no alcanzando a ETA debido a su pequeñez y marginalidad.El crecimiento de este sector obrerista hizo que la dirección, que desconfiaba de él por considerarlo más izquierdista que nacionalista, decidiera excluirlo de la participación en la segunda asamblea por el expeditivo método de celebrar ésta en un lugar distinto al previamente anunciado. Ello explicaría la ausencia de debate con esta corriente durante la reunión.

En esta asamblea, celebrada en Capbreton en marzo de 1963, se va definiendo el carácter izquierdista de la organización, que se autodefine como socialista. De esta forma se va alejando de la tradición conservadora y católica del PNV.En 1964, el ilegalizado PNV muestra su desvinculación con ETA. Para ello, con el fin de desmentir ciertos rumores, declara públicamente «que la organización conocida con las siglas E.T.A. ni es núcleo activista, ni sección terrorista de nuestro partido, ni tiene con este ningún lazo de disciplina», rechazando sus métodos violentos.

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En la III Asamblea, que se celebró en Bayona entre abril y mayo de 1964, se tomó la decisión de que la lucha armada era el mejor modo de conseguir los fines propuestos. La ponencia se publicó más tarde con el título La insurrección en Euskadi. Además, se decidió unánimemente la ruptura con el PNV, cuya labor ETA consideraba «contraria a los intereses de la liberación nacional».

A partir de la IV Asamblea aparecen algunas de las líneas de fractura que dividirán a los miembros de la organización, lo que se evidenciará más en asambleas posteriores al dar lugar a varias escisiones. Resumiendo, por una parte hay una tensión ideológica entre quienes dan preeminencia a los aspectos más nacionales o vasquistas de la actividad de ETA y quienes privilegian la implicación en las luchas obreras que sacuden a toda España en esos años. Por otra, se discute sobre el grado de importancia que debe tener en el quehacer de la organización las luchas netamente políticas de un lado y la actividad armada de otro. La IV Asamblea se inició en agosto de 1965 en la Casa de Ejercicios Espirituales de los jesuitas de Loyola de la localidad guipuzcoana de Azpeitia y continuó en una cabaña de las campas de Urbía, lugar próximo al Santuario de Aránzazu, al ser sorprendidos algunos delegados del exilio de camino a la primera sede. En ella se marcaron tres tendencias:Los «culturalistas» o «etnolingüistas», que representaban el sector más vasquista, encabezados por José Luis Álvarez Enparantza Txillardegi.Los «obreristas», de ideología comunista, que supeditaban la liberación nacional a los intereses de clase, y cuyo líder era Patxi Iturrioz.Los «tercermundistas» o «anticolonialistas», encabezados por José Luis Zalbide, que eran otro sector de izquierdas y nacionalista partidario de establecer un vínculo entre la lucha por la independencia vasca y las luchas de liberación nacional que se estaban dando en varios países del Tercer Mundo frente a las potencias coloniales.

En esta asamblea se aprobó definitivamente el uso de la violencia armada como una de las formas de acción habituales de la organización. También se aprobó el uso de la violencia para conseguir fondos económicos. Su primer atraco a mano armada tuvo lugar en la localidad guipuzcoana de Vergara el 24 de septiembre de 1965.

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La V Asamblea da lugar a la primera escisión. Se realizó en dos fases, la primera en diciembre de 1966 en la casa parroquial de Gaztelu (Guipúzcoa). La segunda, en marzo de 1967 en la casa de ejercicios espirituales de la Compañía de Jesús de Guetaria (Guipúzcoa). En la asamblea estallaron las divergencias entre obreristas y los dos sectores nacionalistas formados en la IV Asamblea. Los obreristas, tachados de «españolistas» por su pretensión de priorizar la alianza con grupos de izquierdas de todo el territorio español, se escindieron en una organización que llamaron ETA Berri (Nueva ETA), mientras que los otros dos sectores quedaron encuadrados en la llamada ETA Zaharra (Vieja ETA), que pronto volvería a ser ETA a secas. Por su parte, ETA Berri renunciaría a la pugna por las siglas, pasaría a denominarse Komunistak y posteriormente se transformaría en el Euskadiko Mugimendu Komunista (EMK), contribuyendo a crear un partido político de ámbito español llamado Movimiento Comunista (MC).

En ETA Zaharra, el sector tercermundista arrinconó y apartó del poder al sector culturalista de Txillardegi, que dejó la organización formando un colectivo agrupado en torno a la revista Branka.​ En la V Asamblea se decide también crear los cuatro frentes o grupos de trabajo interno que mantendrá la organización a lo largo de los años: político, militar, económico y cultural.

El 7 de junio de 1968 se produjo el primer asesinato de ETA: el del guardia civil José Antonio Pardines Arcay en un control de carretera. El 2 de agosto, dos meses después, ETA cometió su primer atentado premeditado: el asesinato de Melitón Manzanas, jefe de la policía secreta de San Sebastián y represor de la oposición a la dictadura franquista. Como reacción, se declaró el estado de excepción en Guipúzcoa y la prensa del Movimiento comenzó a difundir una imagen manipulada y alarmista de la organización. A lo largo de 1968 se produjeron un total de 434 detenidos, 189 encarcelados, 75 deportados y 38 exiliados. En abril de 1969, una nueva oleada de detenciones dejó la organización sin capacidad operativa y con su dirección desmantelada.

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En la VI Asamblea, celebrada en agosto de 1970 en Itxassou, resurgen con fuerza las tensiones, esta vez entre militaristas (partidarios de la preeminencia de la actividad terrorista), y un sector llamado otra vez «obrerista», que aboga por la supeditación de la lucha armada a la lucha política en alianza con las organizaciones obreras. Este último sector es mayoritario durante la celebración de la asamblea. Su decisión de poner coto a la actividad armada hace que el sector militarista se niegue a aceptar las resoluciones de la asamblea, creando una escisión que llamarán ETA V Asamblea Askatasuna ala hil (Libertad o muerte) o ETA-V. El sector mayoritario emplea la denominación ETA VI Asamblea Iraultza ala hil (Revolución o muerte) o, abreviadamente, ETA-VI. Sin embargo, ETA-V logra hacerse con el control de la organización, en la que se integra un sector de EGI(denominado EGI-Batasuna), las juventudes del PNV, partidario de la lucha armada. ETA-VI, por su parte, se divide en dos grupos, el mayoritario (llamado de los mayos) y el minoritario (minos). El primero aprueba en 1973 unirse al partido trotskista español Liga Comunista Revolucionaria (LCR), que después daría lugar al partido vasco Liga Komunista Iraultzailea (LKI). El otro sector, el de los minos, se disolverá al integrarse sus miembros en otras organizaciones como la ORT y el PCE, o incluso en la propia ETA-V (nuevamente ETA a secas).En diciembre de 1970, dieciséis miembros de ETA fueron juzgados y seis de ellos condenados a muerte en el denominado Proceso de Burgos. Las movilizaciones populares en solidaridad con los encausados y la presión internacional hicieron que las penas de muerte fueran conmutadas, como ya lo habían sido antes con otros dos miembros de ETA. La repercusión del juicio proporcionó una gran publicidad internacional a la organización.

Resultado de imagen de Proceso de Burgos

 

La VI Asamblea de 1973 (recordemos que quien se queda con el nombre de ETA no reconoce la anterior VI Asamblea) es la que provoca las últimas y más importantes escisiones hasta la fecha. Se celebra en dos partes, la primera en la localidad vascofrancesa de Hasparren en agosto de 1973, y la segunda tras el atentado de la calle Correo de Madrid. En la primera parte resurgen las tensiones entre militaristas y obreristas, que se plasman en dos sectores enfrentados y con poca comunicación entre ellos. Los militaristas deciden unilateralmente atentar contra Carrero Blanco en diciembre de 1973, provocando la escisión del sector obrerista, que se constituirá en Langile Abertzale Iraultzaileen Alderdia(LAIA), abandonando ETA.Tras el atentado de la cafetería Rolando, durante la celebración de la segunda parte de la asamblea resurge la antigua discrepancia entre los que abogan por la prioridad absoluta de la actividad terrorista y quienes desean supeditarla a las luchas políticas. Así surgen los «militares» (milis, esencialmente procedentes del Frente Militar) y los «político-militares» (poli-milis, procedentes del Frente Obrero), que se escindirán en dos organizaciones: ETA militar (ETA-m, ETA (m) o ETA mili) y ETA político-militar (ETA-pm, ETA (pm) o ETA poli-mili), siendo esta última la mayoritaria.

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Por tanto, cuando se inicia la llamada transición a la democracia española no hay una ETA sino dos. ETA-pm apoyó la fundación de un partido político que representara el ideario de la organización ante las elecciones generales de 1977Euskal Iraultzarako Alderdia (‘Partido para la Revolución Vasca’, EIA), que participó en dichas elecciones a través de la candidatura Euskadiko Ezkerra. ETA-pm mantuvo durante años una relación de interdependencia con EIA hasta que la deriva militarista de la organización (asesinato de dos dirigentes vascos de UCD a finales de 1980) llevó a los dirigentes del partido a tomar una postura crítica ante el terrorismo. En 1982, la facción VII Asamblea de ETA-pm aceptó la amnistía concedida por el gobierno español a todos los presos etarras aunque tuvieran delitos de sangre, abandonando la violencia e integrándose en el partido político Euskadiko Ezkerra («izquierda del País Vasco», que en 1993 se fusionaría con el Partido Socialista de Euskadi, federación vasca del PSOE). El abandono de la violencia, decidido por los dirigentes de la VII Asamblea de ETA-pm, fue contestado por buena parte de su militancia (los “milikis”), que se integró en ETA-m (que en adelante, volvió a ser conocida simplemente como ETA), en especial los llamados comandos bereziak (especiales), dedicados a las acciones violentas más importantes. Algunos de los dirigentes de lo que en adelante sería ya la única ETA procedían de ETA-pm, como Antxon o Pakito. También se debe a personas de esta procedencia la llamada Alternativa KAS.

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ETA militar, igual que los partidos EHAS y LAIA, boicoteó las elecciones generales de 1977, al mantener que no se habían conseguido las condiciones mínimas para la participación (libertades democráticas y amnistía general). La organización terrorista intentó convencer al PNV de que se uniese a su postura abstencionista durante las denominadas conversaciones de Chiberta (País Vasco francés), pero el partido se negó, apostando por la vía institucional. El PNV, además, formó un Frente Autonómico para el Senado con ESEI y el PSE-PSOE, el principal partido vasco no nacionalista.ETA-m consideraba que con el sistema constitucional posterior a 1978 las cosas no habían cambiado sustancialmente, ya que consideró a la naciente democracia como una continuación de la dictadura franquista. En 1978, reforzada por la unión de los berezis, una escisión militarista de ETA-pm, ETA-m cambió de estrategia y adoptó la conocida como “de la negociación” o “guerra de desgaste”, que consistía en asesinar a miembros del Ejército y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para presionar al Gobierno y obligarle a aceptar la “Alternativa KAS”. Por otra parte, para no dejar el campo político libre a ETA-pm, apoyó la creación de la coalición Herri Batasuna (HB), que en un principio era una alianza autónoma de cuatro partidos políticos (HASI, LAIA, ESB y ANV). ESB y LAIA abandonarían HB en 1980 en desacuerdo con el papel predominante de KAS dentro de la coalición y su negativa a que HB participase en las elecciones, lo que se ha interpretado como que ETA-m tomó el control de HB y consiguió expulsar a los críticos.

Los atentados terroristas aumentaron en número e intensidad. Destacan el secuestro y asesinato de José María Ryan, ingeniero-jefe de la central nuclear de Lemóniz en 1981, que formó parte de la estrategia de ETA-m de instrumentalizar los movimientos sociales autónomos que habían ido surgiendo en Euskadi. El primer atentado con coche bomba en Madrid, en septiembre de 1985, tuvo como resultado un muerto y 16 heridos; la bomba que mató a 12 guardias civiles e hirió a 50 en julio de 1986 en la plaza de la República Dominicana de Madrid; o el atentado de Hipercor, el 19 de junio de 1987, cuando pusieron una bomba en un centro comercial de Barcelona, que causó la muerte de 21 personas e hirió a 45. ETA explicó en un comunicado que había avisado previamente de la colocación de la bomba y que la policía no desalojó el local. Sin embargo, los avisos eran confusos: informaban de que la bomba explotaría a las 15:30 pero no advertían de que estaba colocada en un coche. Al no encontrarse ningún paquete sospechoso y pasar la hora señalada, se consideró innecesario evacuar el comercio. Pocos meses más tarde, ETA perpetró un atentado contra la casa-cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza en el que murieron once personas (cinco de ellas, niñas).

Durante la dictadura franquista, y gran parte de la democracia, ETA disfrutó de la tolerancia del gobierno francés, que permitía a sus integrantes moverse libremente por su territorio, creyendo así contribuir al fin del régimen franquista. Se hablaba entonces del «santuario francés» de ETA. En los últimos años de la banda terrorista, Francia colabora intensamente con las autoridades españolas en la lucha contra ETA.

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